Un total de 1.255.443 alumnos en España recibieron algún tipo de apoyo educativo durante el curso 2024-2025, lo que supone el 15,6% del conjunto del alumnado, según la estadística oficial publicada por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes este jueves.
De ese total, 319.115 estudiantes (el 25,4%) fueron atendidos por necesidades educativas especiales asociadas a discapacidad o trastornos graves, mientras que 936.328 alumnos (el 74,6%) recibieron apoyo por otras necesidades específicas vinculadas a factores de aprendizaje o contextos socioeducativos.
El informe refleja además un marcado desajuste por sexo, ya que los chicos representan el 60% del alumnado con necesidad específica de apoyo educativo, porcentaje que aumenta hasta el 70% en el caso de las necesidades educativas especiales, mientras que desciende al **56,6% en otras situaciones de apoyo.
Entre las discapacidades y trastornos más frecuentes dentro del alumnado con necesidades educativas especiales destacan los trastornos del espectro autista (33,8%), seguidos de la discapacidad intelectual (23,8%) y los trastornos graves de la comunicación y el lenguaje (14,5%), configurando el núcleo principal de atención educativa especializada.
En cuanto a la escolarización, el 80,2% de estos estudiantes se concentra en enseñanzas básicas, con mayor presencia en Educación Primaria (43,7%) y ESO (32,9%), mientras que una parte relevante, el 85,7%, está integrada en centros ordinarios, frente al 14,3% que permanece en unidades o centros de Educación Especial.
El análisis por tipo de necesidad muestra también que los niveles más altos de inclusión en centros ordinarios corresponden a los trastornos del lenguaje (98,6%), los trastornos graves de conducta (98,5%) y la discapacidad auditiva (95,6%), lo que apunta a una tendencia sostenida hacia la escolarización inclusiva en el sistema educativo.
Por titularidad de los centros, la mayor concentración de alumnado con necesidades educativas especiales se sitúa en la red pública y concertada, con porcentajes del 4,4% y 3,9% respectivamente, mientras que en la enseñanza privada no concertada desciende al 0,7%, reflejando diferencias estructurales en la atención a la diversidad.