Este domingo se celebró la 68º edición de los Premios Grammy, una noche marcada por la música, las sorpresas y también por la protesta social. Entre el brillo de los galardones, buena parte de la industria musical aprovechó el escenario para mostrar su desacuerdo con las políticas migratorias del presidente Donald Trump.
El momento más destacado llegó con la entrega del Grammy al Álbum del Año, que se lo llevó Bad Bunny por primera vez en español en la historia de la academia. Donde mando un contundente mensaje contra el ICE y las políticas que se están llevando a cabo en Estados Unidos: "Fuera ICE. No somos salvajes, no somos animales, somos seres humanos", remarcó el artista puertorriqueño. Un mensaje al que se sumaron muchos más artistas de la industria musical.
La noche de los 68º Grammy quedará en la memoria no solo por los galardones, sino por la voz de denuncia y la visibilidad de causas sociales que artistas como Bad Bunny pusieron sobre el escenario, demostrando que la música también puede ser un instrumento de cambio y reflexión.