miércoles 18/5/22

Zamora, la escuela internacional de la música

La capital ha acogido este mes el 27º Curso Internacional de Técnica e Interpretación musical para Instrumentos de Viento y Cuerda de Zamora y el 14º Concurso de Música de Cámara

Curso en los Jardines del Rey Don Sancho
Actuación en los Jardines del Rey Don Sancho

Del 1 al 8 de agosto ha tenido lugar el 27º Curso Internacional de Técnica e Interpretación musical para Instrumentos de Viento y Cuerda de Zamora, y el 14º Concurso de Música de Cámara.

Esta cita anual que por segundo año consecutivo logra eludir los contagios por Covid-19 con estrictas medidas sanitarias, se ha convertido en el decano de los cursos de verano dentro de su modalidad.

 El evento sorprende por la evolución de la calidad y el incremento de participantes constante a lo largo de su vida/existencia. Este año el grueso del alumnado fue de 120 participantes tutelados por un claustro de 14 profesores encargados de construir, como principales instrumentos didácticos, múltiples agrupaciones de Música de cámara, una Orquesta sinfónica, una Banda de (instrumentos de) viento/s, y una Big Band. Los magníficos resultados alcanzados se pudieron ver y escuchar en los tres conciertos realizados durante la semana. 

Cuando se pregunta por las claves de los éxitos a los directores fundadores del curso José Miguel Martín García (dirección de gestión) y Juan Vicente Aguado Martín (dirección artística) no se ponen de acuerdo en identificar un solo elemento causante de esta evolución in crescendo del curso que se inició en 1994 con unas pocas especialidades de viento. 

A poco que se haya seguido la trayectoria de esta cita musical veraniega se puede constatar que cuenta con un profesorado estable de nivel internacional que reúne catedráticos y profesores de los diferentes conservatorios de España e Inglaterra, con el nexo de contar con métodos de enseñanza innovadores diseñados tras años de investigación pedagógica en sus distintas especialidades instrumentales.

Cuenta a su vez, con clases individuales intensivas conjugadas con múltiples ensayos y actuaciones para que cada alumno esté trabajando con su instrumento y en agrupaciones un mínimo de 8 horas diarias tuteladas.

Esta formación práctica se lleva a cabo también en agrupaciones de distinta naturaleza donde se reúne alumnado de distintos niveles para promover la sinergia que hace potenciar el avance de todo el colectivo. 

La convivencia armoniosa y afable de la comunidad educativa a lo largo de 8 días, provoca que en la mayoría de los casos, se convierta en una grata y productiva experiencia que repiten anualmente. En esta realidad apoya sus palabras la dirección del curso cuando en la invitación de este año decía “Nuevamente os emplazamos a participar en esta cita veraniega artístico-formativa, en la que [email protected] disfrutamos haciendo MÚSICA dentro de la gran familia que reúne el curso en Zamora”. 

El alumnado entrevistado destaca que en el Curso se pueden adquirir conceptos y experiencias que les impulsan a desarrollar el próximo curso académico con mayor facilidad y solvencia. El alumnado de la provincia de Zamora destaca la gran oportunidad que supone el curso para intercambiar experiencias y conceptos con personas de otras comunidades “es una ventana al exterior que te pone en contacto con la realidad de los avances en otros entornos musicales”. 

Los Jardines del Hotel Rey Don Sancho fueron escenario del 14º Concurso de Música de Cámara, donde se pudo refrendar el excelente nivel de los participantes y el esfuerzo desarrollado por alumnado y profesorado en los cuatro días previos al concierto-competición (viernes 6). 

Un total de 23 agrupaciones midieron sus interpretaciones musicales para que el jurado valorase los premiados en las disciplinas de Viento-metal, Viento-madera, y Cuerda. El evento se ha consolidado como un acicate más en el curso que aporta la adquisición de la competencia en “competitividad” del músico aplicable a su futuro laboral.

El profesorado cuida con atención que la competición se desarrolle en los deseables márgenes de “deportividad” y se acceda al necesario control de filias y fobias que se experimentan dentro y fuera del escenario. 

También el profesorado coincide en sus declaraciones de que el Curso reúne una actividad incomparable en muchos aspectos con la experimentada a lo largo de un curso académico en sus respectivos conservatorios.

Para ellos volver cada año a Zamora es un acontecimiento que les enriquece. Agradecen a José Miguel Martín, verdadero motor de desarrollo de esta longeva actividad, que reúna a un claustro muy cualificado de pedagogos-intérpretes para crear un foro donde debatir sobre nuevas fórmulas de trabajo e ideas pedagógicas entre pares sea algo natural. 

El trabajo desarrollado en la semana por los músicos sería incompleto si no tuviera un fruto real y constatable por el nutrido público que asistió a los conciertos realizados en Las Aceñas de Cabañales el sábado por los ensembles de cada especialidad para hacer gala de repertorios de estilo variado escrupulosamente tratados, y el concierto clausura del domingo en la carpa de los Jardines del Hotel Rey Don Sancho donde las agrupaciones sinfónicas (orquesta y banda) y Big Band hicieron las delicias de los asistentes con música de compositores como Bach, Morricone, Cohen, Durebe, Geisler, Williams, Beltrán, Berne o Menken. 

El curso de música tiene un propósito fundamental que es la formación y perfeccionamiento del alumnado en la interpretación musical, pero no descuida la esencia fundamental de la música de ser compartida con el público en toda su dimensión y bondades, dando la oportunidad de corroborar la definición que el filósofo Claudio Naranjo dio de la música “La música es el alimento del alma”. 

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