El pintor zamorano Antonio Pedrero firma el cartel del 375 aniversario de la Cofradía de Jesús Nazareno

La obra, que recoge un amanecer sobre el Calvario, conmemora la fundación en 1651 de la congregación del Viernes Santo y rinde homenaje a Ramón Álvarez, a la tradición castellana del nazareno romo y al histórico recorrido hasta Tres Cruces
Presentación cartel de Jesús Nazareno
photo_camera Presentación cartel de Jesús Nazareno

La Cofradía de Jesús Nazareno Vulgo Congregación, conocida popularmente como la Cofradía de la Amargura, ha presentado el cartel anunciador del Viernes Santo en el año en que celebra el 375 aniversario de su fundación (1651-2026). Una efeméride que la directiva ha querido subrayar con una obra de fuerte carga simbólica firmada por el pintor zamorano Antonio Pedrero, profundamente vinculado a la hermandad desde su infancia.

El artista no pudo asistir al acto por motivos de salud, pero su hija, Ana Pedrero, fue la encargada de desgranar las claves de una composición concebida como “un homenaje a la historia y a la identidad” de la cofradía. Antes de la explicación, trasladó además el deseo expreso de su padre de recordar a José Ángel Rivera de las Heras, colaborador y amigo personal.

El cartel sitúa la escena en el amanecer, el momento en que la procesión alcanza el paraje de Tres Cruces, destino histórico del desfile desde su origen. No es una elección casual. La congregación mantuvo en sus primeros años un litigio con el Obispado, que pretendía que el recorrido concluyera en la Catedral, pero finalmente impuso su voluntad de dirigirse directamente al Calvario, reafirmando así una seña de identidad que ha perdurado durante casi cuatro siglos.

La luz rasgada del alba envuelve las tres cruces negras, integradas también en la grafía del 375, en un juego visual que funde efeméride y paisaje devocional. En el centro de la escena emerge el paso de La Caída, obra capital del imaginero zamorano Ramón Álvarez, cuya figura se reivindica como uno de los grandes referentes no solo de la cofradía, sino del conjunto de la Semana Santa de Zamora. El Nazareno, de poderosa anatomía y expresión contenida, avanza hacia el Calvario acompañado por las santas mujeres, componiendo un relato visual de intenso dramatismo.

En primer término, los cofrades de túnica blanca sin caperuz puntiagudo subrayan otra de las singularidades históricas de la congregación: la conservación del nazareno romo, propio de Castilla y León. Frente a la extensión del modelo andaluz con capirote afilado, la cofradía mantiene desde 1651 esta indumentaria original, lo que la convierte en depositaria de una tradición prácticamente única dentro de la Semana Santa zamorana.

El tratamiento cromático refuerza esa apelación a la memoria. Pedrero ha optado por una gama que evoca las estampas antiguas, con un aire cercano al sepia fotográfico, como si el cartel dialogara con el pasado y con la propia biografía del artista. No en vano, el pintor ha relatado en numerosas ocasiones que su vocación nació en la infancia, cuando jugaba entre los pasos en las inmediaciones de San Juan, frente al establecimiento familiar, y recibía el impacto estético de las imágenes procesionales en una época muy distinta a la actual cultura visual.

La maquetación respeta la línea gráfica consolidada en los últimos años por la hermandad, adaptada por el directivo encargado de su diseño final, con el objetivo de mantener coherencia en todos los actos conmemorativos del aniversario. El original quedará en propiedad de la cofradía, será enmarcado y exhibido en su sede como parte del patrimonio artístico acumulado en los últimos años.

Cartel de la Cofradía de Jesús Nazareno
Cartel de la Cofradía de Jesús Nazareno

Se editarán 3.000 reproducciones del cartel, que podrán recogerse desde esta misma tarde en la sede, y está prevista además la publicación de una lámina especial para el próximo año destinada a los hermanos. Tras varias ediciones convocando concurso, la directiva ha optado en esta ocasión por una firma de reconocido prestigio para reforzar el legado artístico de la corporación en un aniversario señalado.

El resultado es una imagen que sintetiza historia, devoción y memoria colectiva: el camino de Cristo hacia el Calvario, el peso de la cruz, la presencia de las santas mujeres y la identidad austera de una cofradía que, 375 años después, sigue defendiendo su recorrido y su esencia.

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