El monasterio de Santa María de Moreruela, en Granja de Moreruela, se transformó este domingo en un escenario de música electrónica, luces y ciencia ficción. La histórica abadía cisterciense cambió por completo con la llegada de la noche: sus ruinas se iluminaron de rosa, morado, azul, verde y rojo mientras los sintetizadores llenaban el recinto con sonidos inspirados en Pink Floyd, Alan Parsons o las bandas sonoras de Blade Runner y Stranger Things.
En el marco de los actos previos al eclipse solar de Zamora, la antigua abadía dejó durante unas horas de ser únicamente uno de los grandes tesoros del patrimonio zamorano para convertirse en un espectáculo audiovisual donde la historia, la música electrónica y la iluminación se encontraron entre las piedras de Moreruela.
La propuesta era tan singular como el lugar elegido. Stranger Things, Alan Parsons Project, Pink Floyd y la banda sonora de Blade Runner formaron parte del repertorio de un concierto de música electrónica y ambiental que llevó los sonidos de los sintetizadores hasta uno de los grandes tesoros patrimoniales de la provincia.
Las ruinas de Moreruela fueron iluminadas de rosa, morado, azul, verde y rojo, proyectando sobre los muros, arcos y restos de la antigua abadía una sucesión de colores que cambiaba por completo la percepción del monumento. La piedra, acostumbrada a contar siglos de historia a plena luz del día, adquiría bajo los focos una dimensión casi irreal.
Durante unas horas, Moreruela pareció salir de Zamora para instalarse en otro lugar.
La música electrónica ambiental contribuía a esa sensación. Los sintetizadores llenaban los espacios abiertos de la abadía mientras el público contemplaba las ruinas iluminadas. Los ecos de Pink Floyd encajaba de manera natural con la arquitectura del monasterio, mientras que la atmósfera de Blade Runner y Stranger Things llevaba la imaginación todavía más lejos.
Era difícil no pensar en el contraste.
Siglos de historia frente a sonidos nacidos de la electrónica; piedra medieval bajo luces de colores; una antigua abadía convertida por una noche en un paisaje casi futurista.
Y en medio de todo ello, el cielo de Zamora.
El concierto forma parte de los actos previos al eclipse solar, una programación impulsada con el patrocinio de la Diputación de Zamora que está llevando propuestas culturales a distintos puntos de la provincia aprovechando un acontecimiento astronómico que convertirá a Zamora en uno de los territorios privilegiados para su observación.
La elección de Moreruela no podía resultar más apropiada. La antigua abadía, uno de los grandes ejemplos del patrimonio cisterciense zamorano, ofreció un escenario difícilmente reproducible en otro lugar. La música no estaba simplemente delante del monumento: parecía formar parte de él.
La noche avanzaba y los colores iban dibujando nuevas formas sobre las ruinas. El rosa daba paso al azul, el morado se mezclaba con el rojo y los arcos adquirían una apariencia completamente distinta según cambiaba la iluminación.
Quienes acudieron al concierto no contemplaron solamente una actuación musical. Vivieron una transformación temporal de Moreruela, una manera diferente de acercarse a un patrimonio que durante el día pertenece a la historia y que, durante unas horas de la noche del domingo, pareció pertenecer también al futuro.
Detrás de esta propuesta sonora estuvieron Diego Turrión y Juan Carlos Ferrero, integrantes del grupo de sintetizadores que puso música a la transformación nocturna de Moreruela. Su interpretación llevó hasta las ruinas de la abadía un repertorio construido sobre atmósferas electrónicas y referencias tan reconocibles como Pink Floyd, Alan Parsons Project, Blade Runner y Stranger Things.
La propuesta no se quedará en Granja de Moreruela. El ciclo de conciertos vinculados a los actos previos al eclipse solar de Zamora continuará recorriendo algunos de los escenarios patrimoniales más singulares de la provincia. Una de las próximas citas será el 11 de agosto en la iglesia de Santa María la Antigua de Villalpando, mientras que el programa también llevará esta combinación de música, patrimonio e iluminación hasta el patio de armas del castillo de Puebla de Sanabria. La cita será el 28 de agosto.
Porque si algo dejó la noche del domingo en Granja de Moreruela fue una imagen difícil de olvidar: una antigua abadía cisterciense iluminada de colores, la música de Pink Floyd y Blade Runner flotando entre sus piedras y un público contemplando cómo la historia podía sonar, por una noche, como el futuro.