Sandra Hernández reivindica el tatuaje como arte con una exposición única en la Sala de La Alhóndiga

La artista zamorana reúne cerca de 30 obras que combinan tatuaje microrealista, fine line, retratos, carboncillo, óleo y lápiz en una muestra inaugurada con la actuación del grupo DrumSax.

Tinta y Origen_2
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La Sala de La Alhóndiga de Zamora acogió desde este lunes la exposición 'Tinta de origen', de la artista zamorana Sandra Hernández, una de las propuestas culturales incluidas en la programación del Verano Joven 2026. La muestra, que ya ha sido inaugurada, reúne cerca de 30 obras en las que la creadora fusiona el dibujo artístico con el tatuaje microrealista, reivindicando esta disciplina como una expresión artística al mismo nivel que las técnicas tradicionales.

La inauguración contó además con la actuación del grupo DrumSax, cuyos ritmos amenizaron la velada y acompañaron un evento que unió música y arte en pleno centro de la ciudad.

Tinta y Origen_5
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La exposición presenta un recorrido por la evolución artística de Sandra Hernández a través de estilos de microrealismo y fine line, además de retratos y trabajos realizados en carboncillo, óleo y lápiz, permitiendo al visitante descubrir la estrecha relación entre el dibujo clásico y el tatuaje de precisión.

Bajo el título 'Tinta de origen', la artista explica que la exposición representa toda su trayectoria. "Tinta" hace referencia a su evolución desde que era niña, cuando comenzó dibujando con lápices, carboncillo y óleos, hasta dedicarse profesionalmente al tatuaje. Por su parte, "origen" simboliza sus raíces zamoranas, un homenaje a la ciudad donde nació y que, asegura, siempre formará parte de su identidad.

El objetivo principal de la muestra es romper los prejuicios que todavía existen alrededor del tatuaje y demostrar que se trata de una disciplina artística con el mismo valor que cualquier otra.

"Lo que busco transmitir es que la gente pueda ver que el tatuaje es una disciplina tan válida como cualquier otra y que detrás de cada trabajo hay mucho esfuerzo, emoción y dedicación", explica Sandra Hernández.

La artista defiende que muchas personas consideran un cuadro como una obra de arte, mientras que un tatuaje no recibe el mismo reconocimiento, pese a la complejidad técnica que exige y al componente emocional que encierra.

"Un tatuaje es exactamente igual e incluso más complicado, porque detrás de cada uno hay una historia personal que te cuenta quien lo lleva. Para mí eso es muy satisfactorio", afirma.

Con esta propuesta, Sandra Hernández invita al público a contemplar el tatuaje desde una nueva perspectiva, mostrando el trabajo de precisión, creatividad y sensibilidad que existe detrás de cada pieza y tendiendo un puente entre las técnicas artísticas tradicionales y una disciplina que continúa ganando reconocimiento dentro del panorama cultural.

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