La Batalla de Charangas tomó Zamora. Y lo hizo sin necesidad de espadas, escudos ni ejércitos. Bastaron decenas de instrumentos, cientos de músicos y miles de personas con ganas de olvidar las penas y entregarse a la fiesta para convertir la ciudad en un gigantesco escenario al aire libre.
Desde primera hora de la tarde, la Marina fue el punto de encuentro de una marea de color, disfraces, música y alegría que poco a poco fue inundando las calles de la capital. Las Ferias y Fiestas de San Pedro, que habían arrancado con el sabor agridulce de la eliminación del Zamora CF en Sabadell, encontraron en esta cita el mejor remedio posible para levantar el ánimo de una ciudad que sabe sufrir, pero que también sabe celebrar como pocas.
La temperatura era elevada, pero ni el calor pudo frenar a las peñas ni a los miles de zamoranos que salieron a la calle. Agua, refrescos, kalimotxo, imaginación y muchas ganas de divertirse fueron los ingredientes de una tarde memorable que convirtió cada plaza, cada banco, cada esquina y cada bulevar en una pista de baile improvisada.
No hubo rincón sin música.
Las charangas, llegadas desde distintos puntos de España, protagonizaron una auténtica exhibición musical. Andalucía, Valencia, León, Zamora y su provincia, junto a agrupaciones procedentes de otros rincones del país, llenaron la ciudad de sonidos festivos en una competición donde el nivel volvió a ser extraordinario.
Más allá de los pasodobles y de los clásicos de siempre, los músicos sorprendieron con versiones imposibles, adaptaciones de éxitos actuales, baladas transformadas en himnos festivos y canciones de otras épocas reinterpretadas con trompetas, saxofones, tubas, bombardinos y percusiones que hicieron vibrar a miles de personas.
Durante horas, Zamora dejó de caminar para bailar.
Las terrazas se quedaron pequeñas, las calles se llenaron y la ciudad vivió una de esas jornadas que permanecen en la memoria colectiva mucho después de que termine la fiesta.
La llegada de las agrupaciones a la Plaza Mayor puso el broche de oro a una tarde espectacular. Allí se concentró el grueso del público para disfrutar de las actuaciones finales y de la entrega de premios, en un ambiente sencillamente extraordinario.
Incluso los jugadores del Zamora CF quisieron sumarse a la celebración. Recibidos con cariño por los asistentes, demostraron que, pese al duro golpe deportivo sufrido apenas unas horas antes, siguen siendo parte fundamental del sentimiento rojiblanco de la ciudad.
Porque Zamora también sabe reconocer el esfuerzo de los suyos.
En el apartado de galardones, el premio al Mejor Solista fue para Rafa Ferrero, mientras que el reconocimiento a la Mejor Percusión recayó en BCB, una de las agrupaciones más destacadas del certamen.
Por su parte, el público tuvo claro su favorito. El premio popular fue para Los Hombres de Tucci, que consiguieron conquistar a los asistentes con su puesta en escena, su cercanía y su capacidad para convertir cada actuación en una auténtica fiesta.
En cuanto a los premios principales, la clasificación final quedó de la siguiente manera:
Primer Premio (2.000 euros): Mel de Romer
Segundo Premio (1.000 euros): Pintantla
Tercer Premio (500 euros): BCB
Tras el esfuerzo, la música y las interminables horas de recorrido por las calles de Zamora, la organización ofreció una cena de convivencia a todas las charangas participantes, muchas de las cuales han pasado la noche en la ciudad compartiendo experiencias y celebrando una edición que ya puede calificarse de histórica.
La sensación general era la misma entre músicos, peñistas, vecinos y visitantes: esto no puede quedarse aquí.
Y parece que no lo hará.
El éxito organizativo y de participación ha sido tan rotundo que el primer teniente de alcalde, David Gago, ya ha mostrado su disposición a que la Batalla de Charangas tenga continuidad en 2027, algo que fue recibido con sonora ovación por parte de los participantes.
Zamora fue tomada este sábado por la fiesta, por las peñas y por la música. Y lejos de resistirse, la ciudad abrió las puertas de par en par para dejarse conquistar.
La Batalla de Charangas ya forma parte de la historia reciente de San Pedro. Y visto lo vivido, nadie duda de que volverá.
Porque hay días en los que Zamora simplemente celebra.
Y este sábado fue uno de ellos.