La Virgen del Yermo pone el broche final a las fiestas de San Lázaro entre pétalos, campanas y arroz con leche

El barrio de San Lázaro volvió este martes 26 de mayo a vivir su jornada más especial con la procesión de la Virgen del Yermo, punto final a unas fiestas patronales marcadas por la tradición, el ambiente vecinal y el sentimiento de barrio que todavía conserva intacto uno de los rincones más populares de Zamora.
virgen del yermo 2026_29
photo_camera virgen del yermo 2026_29

La imagen de la patrona salía a la calle apenas un día después de que miles de romeros acompañaran a “su prima”, la Virgen de la Concha, camino de La Hiniesta.

Y precisamente ayer era la propia Virgen del Yermo la que recibía la tradicional Salve de despedida a los romeros en la iglesia de San Lázaro, un gesto que une desde hace décadas dos de las devociones más queridas por los zamoranos.

Durante toda la tarde los cohetes anunciaron el día grande de la patrona lazarina. A las ocho en punto, la iglesia parroquial de San Lázaro presentaba un lleno absoluto de vecinos, devotos y cofrades para asistir a la misa solemne en honor de la Virgen del Yermo.

Casi una hora después, el sonido incesante de las campanas comenzó a marcar uno de esos momentos que todavía conservan esencia de pueblo dentro de la ciudad. La Virgen abandonaba el templo a hombros de sus cofrades mientras decenas de niños que este año han celebrado su Primera Comunión abrían el cortejo con cestas y bandejas cargadas de pétalos que fueron lanzando al paso de la imagen.

La procesión recorrió las calles más emblemáticas del barrio: plaza de San Lázaro, Villalpando, Florián de Ocampo, bajada del Mercado, Campo de Marte y nuevamente Villalpando, en un desfile cargado de emoción, fotografías familiares y vecinos asomados a puertas y ventanas siguiendo el caminar pausado de la patrona.

Porque San Lázaro conserva algo que muchos barrios modernos ya han perdido: la sensación de comunidad.

Y eso se nota especialmente en sus fiestas.

Aquí las celebraciones siguen oliendo a barrio de toda la vida, a sillas en la calle, a vecinos que se conocen por el nombre y a generaciones enteras compartiendo tradición alrededor de una misma imagen.

La jornada terminó además como mandan los cánones lazarinos: con arroz con leche para todos los asistentes, ofrecido por la Asociación de Vecinos de San Lázaro.

Porque si hay algo que no puede faltar el día grande de la Virgen del Yermo, además de las campanas y la procesión, es ese postre convertido ya en patrimonio gastronómico y emocional del barrio.

Y así, entre pétalos, cohetes, campanas y cucharadas de arroz con leche, San Lázaro cerró sus fiestas hasta el próximo año.

Comentarios