Monfarracinos ya está de fiesta. La localidad del alfoz zamorano vive estos días una intensa Semana Cultural 2026, organizada por la Asociación Monfarracinos y el Ayuntamiento de la localidad, que desde el pasado 29 de junio y hasta el próximo 12 de julio llenará el municipio de actividades para todas las edades.
Este sábado 4 de julio se celebró una de las citas más esperadas del programa con el pregón oficial de las fiestas, celebrado en la Plaza de la Iglesia y precedido por una tarde marcada por el intenso calor, donde abanicos, pistolas de agua y globos refrescaron el ambiente entre vecinos y peñistas.
Los encargados de abrir oficialmente las fiestas fueron tres integrantes de la peña "Los Últimos de la Fila": Rosa Pardal, Juan Antonio López y Alejandro Alonso, quienes ofrecieron un pregón escrito íntegramente en verso que arrancó las sonrisas y los aplausos de un público que llenó la plaza.
Con un tono desenfadado y cercano, comenzaron bromeando con un supuesto error del programa de fiestas.
"Sentimos la decepción, según el programa decía, que hoy estaba pregonando el gran Manolo García. Ha sido un error de imprenta, no vamos a incomodarles, pero el pobre se quedó amarrao a la puerta el baile."
Los pregoneros se presentaron como hijos del pueblo y representantes de una peña que ya ronda los cuarenta integrantes.
"Somos Juan Antonio y Álex, hijos de este gran pueblo, aquí todos sois bienvenidos, vecinos y forasteros."
A partir de ahí fueron recorriendo con simpatía buena parte de la actualidad de Monfarracinos.
No faltaron los agradecimientos a la Asociación Monfarracinos y a su presidente, Javi Pulín, por el esfuerzo que supone organizar unas fiestas de estas características, ni el reconocimiento a los patrocinadores que hacen posible el amplio programa festivo.
También hubo espacio para el humor político, recordando los casi veinte años de mandato del alcalde y su reciente responsabilidad como diputado provincial, todo ello con el tono amable que caracterizó el pregón. El Jordi Hurtado del pueblo es Manolo comentaron...
Los negocios del municipio también tuvieron su protagonismo, con menciones a la hostelería local, a la panadería Del Bosque, a la piscina municipal y a las personas que colaboran durante todo el año para mantener vivo el tejido social del pueblo. También hablaron de Ana y el bar "Donde Siempre" que siempre está cuando es necesario.
Uno de los momentos más emotivos llegó con el homenaje dedicado a Beyo, vecino muy querido en Monfarracinos.
"Al más mayor de este pueblo, que sigue al pie del cañón; no se le escapan las cuentas, su sonrisa nos ofrece. Mucha salud para Beyo, que siempre así te conserves."
El pregón concluyó con un deseo compartido para todos los vecinos y visitantes.
"A todas las peñas del pueblo y a la gente de alrededor, que paséis felices fiestas, sin riñas y sin conflictos, con risas y muchos bailes, disfrutando como niños. ¡Felices fiestas!"
Tras el pregón arrancó el tradicional desfile de peñas, acompañado por la charanga El Flow, llenando de música, color y ambiente festivo las calles de Monfarracinos.
La jornada continuará con la cena de socios prevista para las 21:45 horas y, ya entrada la noche, la discomóvil La Zona, que pondrá ritmo al primer gran sábado festivo.
Una semana para todos
La programación continuará el domingo con la misa por los socios difuntos y actividades infantiles con colchonetas y tren turístico.
Durante la semana habrá talleres infantiles, concursos gastronómicos de tortillas, tapas, croquetas y postres, exposiciones, actuaciones folclóricas, baile moderno, magia, conciertos, bingos populares y propuestas musicales como la Rumba Fest, la fiesta ibicenca con DJs o el espectáculo de Tradición y Música Popular, que pondrá el broche final el próximo 12 de julio.
Una Semana Cultural que vuelve a demostrar la enorme implicación vecinal de Monfarracinos, donde asociaciones, peñas y vecinos convierten cada verano las fiestas en un auténtico punto de encuentro para varias generaciones, manteniendo vivo el espíritu de un pueblo que sabe celebrar sus tradiciones sin perder de vista el futuro.