La carrera tuvo como objetivo no solo despedir el año sino recaudar fondos para el futuro Centro Médico de Fermoselle, y cada inscripción fue un granito de arena para acercar a la localidad a esta meta. Tras completar el recorrido, los participantes disfrutaron de una clase de Zumba de Lorena Martín Álvarez, que puso la guinda a la jornada con energía y buen humor.
Además, la cita contó con un toque gastronómico tradicional, con las deliciosas sopas de ajo preparadas por dos vecinas de la localidad, incluyendo opciones sin gluten gracias a la colaboración del Restaurante “España” de Fermoselle.
Desde la organización expresaron su agradecimiento a los patrocinadores y colaboradores, cuyo apoyo fue clave para que la carrera fuera posible.
La IV San Silvestre Fermosellana dejó momentos para el recuerdo, demostrando que el deporte, la tradición y la solidaridad pueden llenar las calles de Fermoselle de alegría y espíritu comunitario.