Reducir la figura de Luis Santana a la de un magnífico barítono sería quedarse corto.
Su carrera demuestra una inquietud cultural permanente.
Ha trabajado por recuperar figuras históricas, rescatar repertorios olvidados, impulsar proyectos divulgativos y acercar la música a públicos que quizá nunca habrían tenido acceso a ella.
En tiempos donde resulta fácil caer en el espectáculo rápido y el éxito efímero, Luis ha defendido la cultura con mayúsculas.