viernes 7/5/21

Me duele el Zamora

Nunca es verano en el Zamora CF, sumergido en este invierno nuclear desde hace años. Desde que Tejedor buscaba fama en la poltrona rojiblanca, desde que los vaivenes económicos dejaban siempre en un segundo plano lo deportivo, desde que los valientes jugadores sobre el terreno de juego nos salvaron en el último estertor de la liga. No hay verano porque, desgraciadamente, hay mucha gente que antepone sus intereses a los del club rojiblanco.

Yo lo entiendo, había directivos que no habían pisado el Ruta de la Plata en su vida. Había otros, en cambio, que sí, que llevan siendo socios muchos años, que sufren como sufrimos los que hemos visto tantos partidos en el Ruta de la Plata como días de pie pasamos en La Vaguada. Entiendo que a algunos les de igual el club, total, ellos no habían pisado este estadio antes.

Entiendo, entonces, que a ellos la historia les de igual. Que no conozcan a Pollo, a Garre, a Merino, a Neke. Que les den igual los Vicente León, los José Luis Aguado, los Baza, Montes o Candela. Que le suena a chino si les hablo de Fidalgo y Aiert, de Avelino, de Ricardo, de Gómez, de Tornadijo. Entiendo, por tanto, que este escudo por el que tanto hemos luchado, el mismo desde 1968, el mismo desde que nació el club, no les importe y sólo piensen en remodelarlo para ser "un club de Primera División".

Pero amigos, la asamblea votó que quería mantener el escudo. Lo vi yo, con mis ojos, lo vieron ellos, aunque no quisieron verlo, porque dieron marcha atrás a la votación y volvieron a enredar al personal hasta salirse con la suya. Fueron trileros ante un público cansado, con ganas de marchar a casa tras ver el espectáculo bochornoso en el que varios de los directivos habían convertido la asamblea. Fueron trileros ante un público cada vez más reducido, que abandonaba el salón maldiciendo entre dientes, negando con la cabeza, ante la mirada impasible de unos directivos a los que les daba igual seguir enredando la votación.

A Segismundo Ferrero le dio igual lo que los socios le pidieron a principios de temporada, cuando decidió poner el escudo inventado en carnets, en el autobús, en todas las promociones. Le dio igual lo que votó la asamblea y, veremos, si se acaba haciendo caso a lo que, un auditorio hastiado acabó votando para mantener, al menos, algunos de sus signos de identidad.

Le dio igual porque ellos llegaban con el discurso muy bien aprendido, con las ideas muy claras, aunque por el camino hubiera que contar mentiras, inventarse escudos primigenios que nunca fueron del Zamora CF, poner escudos que nunca han representado a este club y resaltar los fallos del escudo actual, vilipendiar el escudo de su club, mi club, nuestro club.

Y es que la defensa a ultranza que hicieron del nuevo escudo sólo se puede hacer si se tienen intereses en ello. Y los hay. La gente los comenta, y la gente sabe mucho. Yo quiero no creérmelos, porque uno pierde la fé en este mundo del fútbol y en esta ciudad.

A mi, que hubiera aceptado un cambio de escudo si la asamblea lo hubiera aceptado sin coacciones, me dolió ver la forma de engañar de esta directiva, la misma que no ha tenido tiempo para pedirle al Ayuntamiento que el estadio se llame Agustín Villar (para mi una de las mayores prioridades del club, una de las cosas más importantes que se pueden hacer en la actualidad), la misma que cree que reparar uno de los marcadores que no funciona tiene menos prioridad que una Zona VIP para autoridades. Porque a mi me duele el Zamora CF, y a ellos, a algunos, sólo les duelen ellos mismos.

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