viernes 7/5/21

Escenarios de Pasión: Señor de Zamora

La talla del Santísimo Cristo de las Injurias impresiona a quien la ve por primera vez y a quienes nos quedamos tiempo observándola. En su capilla de la Santa Iglesia Catedral, el día del descendimiento o cuando sale al atrio de la Catedral para ver a su pueblo postrado ante él, itnentando limpiar las injurias.

Y Zamora le ofrece un don tan valioso como el silencio. Un don que pocos saben apreciar, pero sí el Cristo de las Injurias. El silencio como expresión de un pueblo, el silencio como máxima expresión de respeto.

Zamora sabe como nadie vivir el silencio, el respeto, disfrutar con los cinco sentidos porque el silencio, lo que permite, es acentuar otros sentidos, es sentir con el corazón.

Por eso cuando uno está a sus pies, escuchando el juramento de la alcaldesa de Zamora, escuchando el sonido del chelo, ese sonido que crea una atmósfera de Pasión en la Catedral. Cuando uno se arrodilla ante el Señor de Zamora, sabe que no hay una ofrenda igual que el silencio. E intenta cumplirla.

El camino de la procesión, como el camino de la vida, pone trabas para conseguir cumplir la promesa, el juramento, por eso el Cristo de las tres miradas, el Cristo de las Injurias perdona a quien no lo consigue.

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