viernes 7/5/21

Escenarios de Pasión: Pascua y Resurrección

Cuando el sol sale tímidamente sobre el románico de Zamora, cuando la mañana acaricia suavemente las piedras que pisó Cristo durante su Pasión, cuando la ciudad duerme todavía tras acompañar a la Madre en su Soledad, Jesús sale de La Horta proclamando el mensaje de Resurrección.

La alegría entonces se contagia de padres a niños, hermanos cofrades de cara descubierta, como empezaron la Pasión acompañando al Nazareno, como acompañarán en las romerías a cristos y vírgenes de la provincia. Las varas se engalanan con flores para anunciarle a la ciudad que Cristo ha resucitado.

Pero continúa el respeto hasta la Plaza Mayor, porque María aún no sabe que su hijo está vivo. Con ella caminan todavía algunos hermanos que no quieren dejarla sola en su dolor, mientras la otra mitad ya anuncia la Pascua por las calles de Zamora. Y toca San Ildefonso, y tocan las iglesias a vivo, a Resucitado.

Porque la Semana Santa es para el pueblo, por el pueblo y del pueblo, la Pasión es de ellos, de nosotros, del que aquí escribe, de los que leeis, de los que os habéis acercado este año. La Semana Santa es penitencia, pero también alegría de acompañarnos un año más, de vernos, de abrazarnos. Por eso en la Plaza Mayor se desborda la alegría, cuando la Virgen pierde su manto, cuando la Pasión deja paso a la Pascua, cuando las procesiones dejan paso a las romerías, algunas el mismo Domingo de Resurrección, otras en este mayo florido en honor de María.

Y los pasos bajan Balborraz anunciando la buena nueva, anunciando el sol, ese que sólo nos abandonó unas horas, para sumirnos en Soledad. Y se suceden los abrazos, los de los niños que procesionan y ven a sus abuelos, los de los hermanos de fila que acaban una nueva Semana Santa, los de los hermanos de paso que se felicitan por la buena carrera.

Las varas, las flores, esas que crean un manto a los pies de la virgen, esas que serán protagonistas el próximo mes de mayo, se levantan lo más alto posible para honrar la Resurrección, la Pascua, para festejar una buena Semana Santa, para poner de nuevo el contador, porque ya queda menos para empezar otra vez.

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