"La Zamora que desaparece": el derribo que pone fin a dos décadas de ruina de la casa de Ramón Abrantes

El pasado 17 de marzo, los actuales propietarios comunicaron el inicio del derribo de la casa-taller del escultor zamorano en pleno casco histórico de Zamora, tras la orden de ejecución forzosa dictada por el Ayuntamiento en febrero, en un enclave en el que se ubicaba también el antiguo Bar Chillón, un establecimiento cerrado desde hace más de 40 años, pero que forma parte de la memoria urbana

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photo_camera Casa de Abrantes en la calle del Sacramento

Zamora va perdiendo parte de su memoria urbana. El casco histórico pierde ahora una parte de la casa-taller del escultor Ramón Abrantes, que ha comenzado a ser derribada tras la comunicación oficial del inicio de los trabajos el pasado 17 de marzo, en el marco de un expediente urbanístico reactivado en 2025 y ejecutado de forma forzosa en 2026. 

La intervención adquiere además una dimensión evocadora para la memoria vecinal, ya que hace aproximadamente cuarenta años este mismo enclave albergó el antiguo Bar Chillón, un establecimiento popular que formó parte de la vida social de la zona antes de la transformación del edificio y su posterior declive.

El inmueble de la calle del Sacramento no fue únicamente la vivienda de un escultor. Durante años funcionó como taller de creación escultórica, residencia y punto de encuentro de artistas, convirtiéndose en un espacio de referencia discreta dentro del panorama cultural zamorano del siglo XX. En su interior se conservaban obras del propio Abrantes, lo que reforzaba su valor como contenedor de memoria artística más allá de su condición residencial.

Obras de derribo
Obras de derribo

Ese carácter híbrido convirtió la vivienda en un lugar frecuentado por creadores y referentes culturales locales, en un entorno donde se cruzaban generaciones de artistas y escritores. En ese círculo se han citado históricamente nombres como el poeta Claudio Rodríguez, junto a otros autores y creadores vinculados a la vida cultural de la ciudad, en un contexto de intensa actividad intelectual de carácter no institucionalizado.

El proceso de deterioro se agravó de forma decisiva en julio de 2008, cuando el desprendimiento parcial de la cubierta del edificio obligó a una intervención de urgencia. Aunque no se registraron daños personales, el episodio activó las alarmas por el riesgo de colapso hacia la calle Sacramento, vía que conecta la Plaza Mayor con la plaza de Viriato, y derivó en medidas inmediatas de seguridad y restricción del tránsito.

A partir de ese momento, el inmueble entró en una dinámica de degradación progresiva que ha terminado desembocando en la situación actual. En marzo de 2025, el Ayuntamiento reactivó el expediente con una orden de ejecución centrada en la limpieza del interior de la parcela, la retirada de escombros y la demolición de los cuerpos más inestables, además de actuaciones de estabilización en las partes aún en pie.

Calle del Sacramento
Calle del Sacramento

Tras el trámite de alegaciones, la orden se hizo firme en agosto de 2025. La falta de actuación por parte de los actuales propietarios llevó a la administración local a iniciar en febrero de 2026 el procedimiento de ejecución forzosa, con un requerimiento formal de inicio de obras en el plazo de un mes y la advertencia de multas coercitivas de 4.000 euros, acumulables hasta un máximo de diez.

Finalmente, el pasado 17 de marzo se comunicó el inicio del derribo, que ya se encuentra en marcha y que supone la materialización de una intervención largamente aplazada en el corazón del casco histórico zamorano. En el desarrollo de los trabajos, el Ayuntamiento ha precisado que no se interviene en la balconada izquierda.

La desaparición del inmueble supone también el adiós a un espacio que durante décadas actuó como taller artístico y punto de encuentro cultural, integrado de forma silenciosa en la historia contemporánea de la ciudad, y ahora sustituido por una intervención centrada en la seguridad y la consolidación del entorno urbano.

 

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