Zamora presume de alcalde: la honradez de Paco Guarido cruza España y llega hasta el Mediterráneo

En tiempos donde la política parece caminar demasiadas veces entre el ruido, el sueldo desorbitado, la crispación y el postureo, Zamora vuelve a convertirse en noticia nacional… y esta vez para sacar pecho. Porque mientras en muchas ciudades los ciudadanos desconfían cada vez más de quienes gobiernan, aquí tenemos un alcalde del que hablan incluso a más de 800 kilómetros de distancia por algo tan sencillo como extraordinario: su autenticidad.
Francisco Guarido
photo_camera Francisco Guarido

El nombre de Francisco Guarido ha llegado estos días hasta la costa mediterránea gracias a un artículo publicado por lamarina.eldiario.es donde se pone como ejemplo la coherencia política y personal del regidor zamorano frente a los elevados salarios de otros alcaldes españoles. Sefún el diario LA MARINA PLAZA +1
Y sí, Zamora puede sentirse orgullosa.
Porque más allá de ideologías, algo tiene Guarido que incluso sus adversarios reconocen: credibilidad. En una España donde demasiados cargos públicos convierten la política en profesión y sillón vitalicio, el alcalde zamorano ha construido durante años una imagen de cercanía, austeridad y honestidad difícil de discutir. También en El País  hacen referencia a ello.
El artículo mediterráneo lo resume de forma contundente: un alcalde que ha mantenido durante años prácticamente el mismo sueldo que percibía como conserje escolar antes de alcanzar la Alcaldía. Una rareza política que en otros lugares observan casi con asombro.
Y quizá ahí está precisamente la clave del fenómeno Guarido. No necesita aparentar. No necesita sobreactuar. No necesita vender cercanía porque la proyecta de forma natural. Zamora lo sabe desde hace años. Lo sabe el vecino que se lo cruza andando por la calle. Lo sabe quien lo ha visto responder personalmente a problemas cotidianos sin escoltas políticas ni artificios de campaña.
Pero ahora también empieza a verlo España.
Lo curioso es que muchas veces los zamoranos no terminamos de valorar lo excepcional hasta que viene alguien de fuera a señalarlo. Y ha tenido que ser un medio de la Marina Alta alicantina quien recuerde algo que aquí forma parte casi ya del paisaje político: que no es normal encontrar dirigentes que mantengan una línea coherente entre lo que dicen y lo que hacen. 
Podrá gustar más o menos su ideología. Podrán discutirse proyectos, decisiones urbanísticas o modelos de ciudad. Eso forma parte de la democracia y de la crítica política sana. Pero hay algo que pocos cuestionan ya en Zamora: la sensación de que Paco Guarido no ha llegado a la política para enriquecerse ni para vivir del cargo.
Y eso, en 2026, se ha convertido casi en una especie protegida.
Mientras media España vive instalada en el “y tú más”, Zamora aparece en periódicos nacionales y regionales como el ejemplo de un alcalde austero, trabajador y respetado incluso por votantes de otros partidos. 
La Bien Cercada vuelve así a proyectar una imagen distinta hacia el exterior. Una ciudad pequeña en tamaño, pero enorme cuando se trata de demostrar que otra forma de gestionar lo público todavía es posible.
Y quizá ese sea el mayor legado político de Guarido: haber conseguido que la palabra honradez vuelva a asociarse a un cargo público sin que suene a eslogan electoral.

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