La celebración del 182 aniversario de la Guardia Civil en el Puente de Sanabria dejó una noticia inesperada y cargada de emoción para muchos de los presentes. En un anuncio improvisado durante el vino español posterior al acto institucional, el subdelegado del Gobierno en Zamora, Ángel Blanco, confirmó con evidente tristeza que el teniente coronel Héctor Pulido abandonará este año la jefatura de la Comandancia de Zamora.
Una salida que todavía no tiene fecha oficial cerrada, aunque todo apunta a que podría producirse a finales de este mismo año, permitiendo así al actual responsable de la Benemérita acercarse un poco más a su Extremadura natal tras años de servicio en la provincia zamorana.
El momento, lejos de cualquier formalismo preparado, tuvo un marcado componente humano y emocional. El propio teniente coronel agradeció públicamente el apoyo recibido durante todo el tiempo que ha permanecido al frente de la Guardia Civil en Zamora, destacando el trabajo del cuerpo, el respaldo institucional y, sobre todo, el cariño encontrado en la provincia.
Posteriormente, en declaraciones a Zamora News, Héctor Pulido quiso también agradecer el trato y la cercanía que este medio ha mantenido siempre con la Guardia Civil, en una relación basada en el respeto mutuo y en la colaboración informativa constante en momentos complicados para la provincia.
La marcha de Pulido deja además abierta la incógnita sobre el relevo al frente de la Comandancia. De forma oficiosa y pendiente siempre de las decisiones de la Dirección General de la Guardia Civil, uno de los nombres que suena con más fuerza para asumir esa responsabilidad sería el del comandante Tejada, actual jefe de Operaciones y número dos de la Comandancia.
Una opción que permitiría mantener la continuidad de un modelo de trabajo consolidado durante los últimos años y de un tándem que ha funcionado con eficacia tanto en la gestión interna como en la coordinación de operativos y emergencias en la provincia.
Más allá de los cargos y los relevos, la sensación que quedó entre muchos de los asistentes fue la de despedida anticipada hacia una figura que ha sabido ganarse el respeto de instituciones, compañeros y vecinos. Porque detrás del uniforme también hay sacrificio familiar, horas interminables y una dedicación absoluta al servicio público.
Zamora perderá en los próximos meses a uno de los rostros más cercanos y reconocibles de la Guardia Civil en la provincia. Y eso, en una tierra donde la cercanía todavía importa, deja inevitablemente un poso de tristeza, pero también de agradecimiento hacia quien, para muchos, ha sido un verdadero “crack” al frente de la Benemérita zamorana.