Después de varios días de lluvia, este sábado de Carnaval los zamoranos pudieron disfrutar por fin de un sol brillante que iluminó la ciudad y dio una tregua a las precipitaciones. El río Duero, que acapara todas las miradas en estos días, sigue en nivel de alerta naranja, aunque la luz del sol permitió que vecinos y visitantes se acercaran a sus orillas para contemplar la corriente y el paisaje urbano.
A pesar del frío que todavía se siente en la capital y en toda la provincia, los paseantes aprovecharon la jornada para dar un paseo por el ruedo del río, disfrutando de la combinación de agua, cielo despejado y la tranquilidad de la mañana. Aunque algunas zonas continúan inundadas, el acceso a los tramos seguros permitió a los ciudadanos disfrutar del río y de la naturaleza cercana.
La crecida del Duero sigue siendo motivo de precaución, y se espera que a lo largo de los próximos días el caudal pueda estabilizarse y volver a niveles más habituales. Mientras tanto, este sábado sirvió para reconectar con el río y con la ciudad, ofreciendo un respiro y una oportunidad para pasear y contemplar la belleza de Zamora bajo el sol.