Las denuncias no son nuevas, pero sí reiteradas. “Es una vergüenza que una empresa con semejantes antecedentes siga ocupándose de los comedores escolares”, asegura una madre, que prefiere mantener el anonimato por temor a posibles represalias que puedan afectar a su hijo.
Según relatan las familias, las quejas no son casos aislados. “Somos muchos los que de manera habitual valoramos negativamente la gestión de la empresa”, insisten.
“Nuestros hijos dicen que es incomible”
Las críticas se centran principalmente en la calidad y cantidad de la comida. Los padres describen raciones escasas y platos que, según sus hijos, resultan difíciles de consumir.
“No hablamos de niños que coman mal en casa, al contrario, son niños que comen de todo y aun así dicen que es horrible”, explica otra familia.
Entre las incidencias que relatan:
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Comida mal descongelada o mal calentada.
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Exceso de sal en algunos platos.
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Raciones insuficientes.
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Presentación poco cuidada.
En algunos casos, aseguran que las propias monitoras han recomendado a los menores que no consuman determinados platos por su estado o exceso de sal, algo que, según los padres, no se comunica posteriormente a las familias.
Además, denuncian que en esos casos no se devuelve el importe correspondiente al menú, ni a las familias que pagan el servicio ni a la Consejería de Educación cuando se trata de alumnos becados.
Trato a los menores: denuncias preocupantes
Más allá de la comida, las familias también cuestionan el trato en el comedor. Aunque reconocen que algunas monitoras desempeñan correctamente su labor, otras actitudes son calificadas como “inaceptables”.
Describen situaciones en las que los menores no pueden hablar durante la comida, golpes en encimeras metálicas para imponer silencio o comportamientos que comparan con dinámicas “más propias de un cuartel que de un comedor escolar”.
Incluso aseguran que en determinados casos se habría obligado a menores a recoger sus propios vómitos, extremo que, de confirmarse, resultaría especialmente grave.
Zamora News no ha podido contrastar de manera independiente estos hechos, pero las denuncias coinciden en varios testimonios recibidos.
Reclamaciones sin respuesta
Las familias aseguran haber presentado reclamaciones tanto ante el centro como ante la administración educativa, sin que, según su versión, se hayan producido cambios significativos.
“Estamos cansados de poner reclamaciones que no son escuchadas ni por la administración ni por los colegios”, denuncian.
La sensación que trasladan es de desprotección y falta de supervisión efectiva sobre el servicio.
La responsabilidad última es pública
Serunión presta el servicio en virtud de un contrato público adjudicado por la Junta de Castilla y León. Por tanto, más allá de la empresa, la responsabilidad última de la supervisión recae en la administración autonómica.
Las familias piden:
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Auditorías externas del servicio.
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Mayor control sanitario y nutricional.
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Transparencia en la gestión.
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Canales eficaces de reclamación.
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Revisión del contrato si se confirman las deficiencias.
Zamora News solicitará información oficial tanto a la empresa adjudicataria como a la Consejería de Educación para conocer su versión de los hechos y el protocolo de control que se aplica en los comedores escolares de la provincia.
Porque hablamos de menores. Y cuando se trata de la alimentación y el bienestar de los niños, no caben medias tintas.