Serunión, otra vez en el ojo del huracán: padres del Colegio Arias Gonzalo de Zamora denuncian menús escolares escasos, falta de higiene y traslado de monitora

La empresa, con antecedentes de sanciones en Euskadi y La Rioja, afronta nuevas críticas por menús incompletos, personal sin experiencia suficiente, la aparición de una astilla de madera en una tortilla y decisiones organizativas que, según las familias, ponen en riesgo la calidad del servicio y la atención a los menores
Colegio Arias Gonzalo
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Los padres y madres del Colegio Arias Gonzalo de Zamora han elevado su preocupación ante el servicio de comedor que la empresa Serunión presta desde 2022. Según relatan, los menús no siempre alcanzan para todos los alumnos, se sirven fríos y, en situaciones que califican de inadmisibles, se ha llegado a compartir un solo plátano entre tres niños.

La alarma se ha intensificado tras hallarse una pequeña astilla de madera en una tortilla destinada a un niño de 4 años, un episodio que pone en cuestión la higiene y la seguridad alimentaria. Las familias también denuncian que varias auxiliares jóvenes y sin experiencia suficiente estuvieron presentes en episodios de atragantamiento que, según aseguran, no fueron comunicados por la dirección del centro a los progenitores.

Los antecedentes de Serunión refuerzan la inquietud. Las consejerías de Educación de Euskadi y La Rioja han sancionado a la compañía tras detectar insectos en menús escolares, y en 2022 se vio implicada en un incidente por la aparición de gusanos en comida del Hospital de León.

Al margen de estas incidencias, las familias han mostrado su rechazo al traslado de Belén, la monitora del comedor que, según destacan, es quien mejor atiende a los niños y niñas. Consideran que la reestructuración prevista por la empresa afectará negativamente a la estabilidad y calidad de la atención, y reclaman que se mantenga a la trabajadora en su puesto actual.

Ante este escenario, los padres y madres exigen una intervención inmediata de la administración educativa para garantizar la calidad de los menús, la seguridad de los menores y una gestión adecuada del personal. Asimismo, reclaman protocolos claros de comunicación ante cualquier incidente en el comedor, de modo que hechos de gravedad no queden sin traslado ni seguimiento.

Las quejas evidencian una preocupación creciente por la seguridad alimentaria, la formación del personal y la continuidad en la atención, y reabren el debate sobre el control y supervisión de los servicios externalizados en los centros escolares de Zamora.

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