Los médicos mantienen la huelga en Zamora tras el aval del Consejo de Ministros al Estatuto Marco: "Es otra mentira, no cambia nada"

Tomás Toranzo, de CESM, acusa al Gobierno de escenificar una negociación sin cambios reales, rechaza el nuevo Estatuto Marco y ratifica la huelga médica prevista en Zamora del 15 al 19 de junio, al tiempo que advierte de la creciente marcha de facultativos hacia la sanidad privada atraídos por mejores condiciones laborales, salariales y de conciliación
  Tomás Toranzo Huelga de médicos Zamora
photo_camera Imagen de archivo de Tomás Toranzo en la lectura del manifiesto durante la huelga de médicos en Zamora

El conflicto entre el Ministerio de Sanidad y los médicos vuelve a recrudecerse tras la aprobación por el Consejo de Ministros del anteproyecto de reforma del Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud. La reacción del comité de huelga no se ha hecho esperar.

El representante en Zamora de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) y miembro del comité de huelga, Tomás Toranzo, ha acusado al Ministerio de Sanidad de haber "mentido" al colectivo médico y de haber escenificado un proceso de negociación que, según sostiene, ya estaba cerrado de antemano.

Toranzo sostiene que el Ejecutivo mantuvo una reunión el lunes con los representantes sindicales mientras el texto del anteproyecto ya estaba preparado para su aprobación inmediata el martes, en Consejo de Ministros, lo que a su juicio evidencia una "huida hacia adelante" y una estrategia de comunicación pública orientada a transmitir diálogo sin cambios reales en el contenido normativo.

El dirigente sindical centra gran parte de sus críticas en la permanencia de las guardias obligatorias y en la ausencia de medidas que, afirma, equiparen las condiciones laborales de los facultativos con las del resto del personal sanitario. Según denuncia, el sistema mantiene fórmulas que permiten prolongar la jornada laboral más allá de las 35 horas semanales bajo el argumento de las "necesidades del servicio", lo que puede derivar en cargas de trabajo muy superiores.

El Ministerio de Sanidad, dirigido por Mónica García, defiende el anteproyecto como una actualización del marco laboral sanitario, pero los sindicatos médicos consideran que no resuelve los problemas estructurales del sistema ni las condiciones de sobrecarga asistencial.

En este contexto, la huelga médica se mantiene activa y en el caso de Zamora se concreta en un calendario de movilizaciones previsto entre el 15 y el 19 de junio, antes de la interrupción temporal motivada por el periodo vacacional. Los sindicatos advierten de que el conflicto no queda cerrado tras el verano y que las protestas podrían reactivarse si no hay cambios sustanciales en el texto.

Uno de los puntos más sensibles del conflicto se encuentra en la creciente renuncia de facultativos a realizar peonadas, es decir, jornadas extraordinarias de tarde destinadas a reducir las listas de espera en la sanidad pública. Estas horas adicionales, clave para aliviar la presión asistencial, están siendo rechazadas por un número creciente de profesionales como forma de protesta.

La consecuencia directa de esta decisión, según trasladan desde el ámbito sindical, es un incremento previsible de las listas de espera, en un contexto ya tensionado por la falta de personal y la sobrecarga estructural del sistema sanitario. Según Toranzo, al Ministerio le da igual puesto que quien sufre las listas de espera son las comunidades autónomas, la mayoría gobernadas por la oposición.

A ello se suma otro fenómeno señalado por CESM: la salida progresiva de médicos del Sistema Nacional de Salud hacia la sanidad privada. Los profesionales argumentan mejores condiciones laborales, mayor estabilidad horaria y más capacidad de conciliación, lo que está acelerando la pérdida de facultativos en el sistema público.

Toranzo insiste en que el anteproyecto no corrige las desigualdades laborales existentes y mantiene un modelo en el que las jornadas pueden extenderse de forma significativa, con guardias de hasta 17 horas que, aunque limitadas en duración, siguen siendo obligatorias y encadenadas a jornadas ordinarias ya prolongadas.

Mientras el texto inicia su recorrido institucional, el conflicto permanece abierto y las organizaciones médicas mantienen la presión sindical a la espera de una modificación sustancial del Estatuto Marco que, según defienden, garantice cambios estructurales en las condiciones laborales del colectivo.

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