La tercera planta de pediatría del hospital de Zamora se transforma cada tarde en algo más que un espacio sanitario. Entre juegos, libros y talleres, niños y niñas hospitalizados encuentran durante unas horas un lugar donde seguir siendo simplemente eso: niños. Detrás de esa rutina diaria está el proyecto de Atención con Infancia Hospitalizada que desarrolla Cruz Roja Juventud en Zamora, una iniciativa que trabaja durante todo el año para hacer más llevadera la estancia hospitalaria de menores y familias.
Coincidiendo con el Día de la Infancia Hospitalizada, que se celebra este miércoles 13 de mayo en toda España, el proyecto vuelve a poner el foco en la importancia de humanizar los hospitales y acompañar emocionalmente a quienes atraviesan un ingreso hospitalario en edades especialmente sensibles.
“Si para una persona adulta ingresar en un hospital ya supone un shock, imagínate para un niño o una niña”, explica Paola Miguel, responsable del programa en Zamora. Su trabajo, junto al del equipo de voluntariado, busca precisamente reducir ese impacto emocional y convertir la planta pediátrica en un entorno más amable y cercano.
Cada tarde, de lunes a viernes, el aula de pediatría abre sus puertas durante unas horas. Allí esperan cuentos, juguetes, juegos de mesa, materiales de manualidades y actividades adaptadas a todas las edades. A lo que se suma un factor muy importante, la compañía. El proyecto va mucho más allá del entretenimiento. El acompañamiento emocional es una de las piezas fundamentales de esta iniciativa. Muchas veces, explican desde Cruz Roja Juventud, basta con escuchar, conversar o simplemente estar presentes para aliviar parte de la carga emocional que supone una hospitalización tanto para los menores como para sus familias.
En Zamora, los ingresos pediátricos suelen ser breves, lo que obliga a personalizar cada intervención. Cada niño llega con una situación distinta y necesidades específicas. Por eso, el equipo adapta diariamente las actividades y la atención a cada caso concreto.
El programa se articula en tres líneas principales: el ocio y el juego, que permiten a los menores desconectar mediante talleres, manualidades y actividades recreativas dentro del hospital; el apoyo escolar, con el que el voluntariado ayuda a mantener el ritmo de estudio durante los ingresos; y el acompañamiento emocional, ofreciendo escucha y apoyo tanto a los niños como a sus familias en momentos de incertidumbre.
El proyecto cerró el pasado año con atención en Zamora a 335 niños y niñas y un equipo de 25 personas voluntarias. Muchos de ellos proceden de ámbitos relacionados con enfermería, magisterio o educación, aunque también participan personas jubiladas con experiencia sanitaria y docente. Desde Cruz Roja Juventud destacan especialmente la implicación del voluntariado y su capacidad para generar un entorno cálido dentro del hospital.
Además de la actividad diaria, el programa organiza acciones especiales en fechas señaladas como Navidad o verano, periodos especialmente delicados para los menores que deben permanecer ingresados mientras otros niños disfrutan de vacaciones o celebraciones familiares.
Día de la Infancia Hospitalizada en Zamora
Con motivo del Día de la Infancia Hospitalizada, este miércoles el hospital zamorano acogerá además una programación especial centrada en los menores y sus familias. La jornada arrancará con la lectura del manifiesto por parte de Merce, supervisora de la planta de pediatría, cuya colaboración ha sido clave para el desarrollo del proyecto en Zamora. Después llegará la actividad “Investigadores por un día”, organizada junto a Asociación Española Contra el Cáncer, acercando la ciencia y la investigación a los más pequeños de forma dinámica y participativa.
“Las aventuras de agua”, una obra de títeres impulsada por el equipo de teatro de Cruz Roja Castilla y León. Una actividad que aborda cuestiones como los derechos humanos, la igualdad y el acceso al agua potable a través de una historia ambientada en Burkina Faso. Y la celebración finalizará con “Un beso redondo”, la canción de Conchita que se ha convertido en el himno simbólico del Día de la Infancia Hospitalizada y con la que cada año se lanzan besos y mensajes de apoyo a todos los niños y niñas que pasan parte de su infancia entre habitaciones de hospital.