Para este año, se ha incorporado una composición musical propia, creada por David Rivas y adaptada por el capellán Agustín Montalvo, que será interpretada por el coro de la hermandad junto a la banda de Zamora. La intención es que, al llegar a la plaza, los hermanos permanezcan en sus posiciones mientras suena la música, garantizando un final armonioso y digno del recorrido procesional. Los miembros de fila se irán deshaciendo ordenadamente hacia los laterales, mientras los hermanos de acera ayudan a coordinar la salida y a mantener la solemnidad del acto.
Esta fórmula no solo busca una conmovedor cierre de la procesión, sino también crear una tradición que se mantenga con el paso del tiempo, reforzando la presencia de la hermandad en la ciudad y su implicación en la vida religiosa y social de Zamora.