Antes de llegar a los pollos, están los huevos. No extraña, por tanto, que un comercio de aperos y semillas situado en la calle Federico Cantero Villamil, frente a la estación de autobuses de Zamora y a escasos metros de la estación de tren, haya optado por anunciarlo de forma clara y directa en su escaparate.
El cartel informa de la disponibilidad de pollos y pollas “a punto de poner”, un mensaje pensado para la clientela habitual que, leído con rapidez por quienes pasan camino de los andenes, acaba llamando la atención más de lo previsto. La sencillez del anuncio y su ubicación, en una de las zonas con mayor tránsito diario de la ciudad, hacen el resto.
Sin pretensiones publicitarias ni intención de provocar, el letrero se ha convertido en una pequeña anécdota urbana, que despierta sonrisas antes de continuar el camino.
En un tiempo en el que la publicidad se mide al milímetro, este escaparate recuerda que el comercio de toda la vida sigue comunicándose de forma directa, pegada al terreno y a su producto. Y que, a veces, esa naturalidad es suficiente para destacar.