miércoles. 30.11.2022

Adiós al mítico Blumen: una jubilación más que merecida y un vacío indescriptible para los zamoranos

El mítico bar-restaurante Blumen cierra sus puertas con la jubilación de Pepe dejando unos metros más de vacío en pleno centro de Cardenal Cisneros y un hueco indescriptible en el corazón de cientos, miles de zamoranos que en algún momento se han pasado a saborear las delicias caseras de su cocina
Pepe y la familia que ha regentado durante décadas el mítico Blumen
Pepe y la familia que ha regentado durante décadas el mítico Blumen

De toda la vida, a precios asequibles y con un trato que describe a toda una familia entregada al cliente desde hace décadas. El mítico bar-restaurante Blumen cierra sus puertas con la jubilación de Pepe dejando unos metros más de vacío en pleno centro de Cardenal Cisneros y un hueco indescriptible en el corazón de cientos, miles de zamoranos que en algún momento se han pasado a saborear las delicias caseras de su cocina y a disfrutar de la conversación que ofrecía Pepe, siempre dispuesto, siempre atento a los suyos y que ahora disfrutará de una más que merecida jubilación. 

Hace meses que el sonido de la persiana echando de manera definitiva el cierre planeaba sobre la cabeza de Pepe y que se sentía en el resto de Zamora. Un adiós que finalmente ha llegado este viernes, con el que el Blumen -el mítico que ha servidos comidas y cenas, que ha repartido cientos de miles de bocadillos, que ha servido de cobijo y que ha estado siempre atento a las necesidades de su clientela- dice adiós. No lo hacen los suyos, que continuarán llevando su nombre en cada paseo por la ciudad. Tampoco los que han podido degustar sus platos y el cariño de tantos años de cuerpo y alma a disposición de la hostelería y de Zamora. 

“Hoy 1 de julio la trapa del Bar Blumen no se abrirá a las 6:30 como tantos otros días, comienza una nueva etapa de mi vida.

Me gustaría compartir esto con vosotros conmovido al leer hace unos días, el agradecimiento de un gran AMIGO, con mayúsculas. Ese que salía a buscar los clientes y les daba dos euros para un perrito y unas patatas para que estuviera el Blumen un rato más abierto y poder quedarse un rato más.

Militares, estudiantes, madrugadores… han sido 47 años de servicio a tantos y tantos clientes de todos los rincones que no me gustaría comenzar a nombrar y quedarme en el olvido a alguno. Nos habéis demostrado tanto el gran amor que tenéis por El Blumen y por nosotros en redes que ha sido una grata sorpresa.

Ahora voy a disfrutar de mi jubilación. Espero que pronto esta pequeña empresa tenga una buena directiva que la regente con tanto orgullo y sencillez como lo hizo mi familia y ahora yo. Durante mis años de trabajo he tenido muy buenos clientes, ahora tengo una gran familia. Gracias a todos por la confianza demostrada.”

Pepe Blumen

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