En muchos hogares españoles aún se utilizan aparatos que, sin que los propietarios lo sepan, pueden multiplicar significativamente el consumo energético. Entre ellos, el aire acondicionado antiguo destaca por su alto gasto, llegando a consumir hasta cuatro veces más que una lavadora moderna de bajo consumo, alertan especialistas en eficiencia energética.
La diferencia de consumo es notable: mientras una lavadora eficiente de clase A utiliza entre 0,40 y 0,60 kWh por ciclo, un equipo de aire acondicionado con más de 15 años puede llegar a consumir entre 1,5 y 2,5 kWh por cada hora de funcionamiento. Esto implica que en pocas horas de uso se puede alcanzar el consumo de múltiples lavados, aumentando considerablemente la factura eléctrica.
La causa principal es la tecnología obsoleta. Los aparatos antiguos carecen de sistemas inverter, que ajustan automáticamente la potencia según la temperatura requerida. Sin esta función, los equipos trabajan siempre a máxima capacidad, elevando de manera innecesaria el consumo de energía, especialmente durante los meses de verano.
Mantener un aire acondicionado antiguo puede suponer más de 300 kWh adicionales al año, lo que se traduce en un coste extra notable para las familias, sobre todo con las tarifas eléctricas en niveles altos. Los expertos destacan que la eficiencia energética es clave: los equipos más antiguos y menos eficientes son los que más energía demandan.