Las denominadas cervezas con limón tipo Radler contienen, de media, apenas un 3% de zumo de limón, mientras que las variedades Shandy no incorporan fruta real y se elaboran principalmente a partir de aromas añadidos, según un análisis difundido por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).
El informe advierte además de que, pese a su imagen de bebida más ligera o refrescante, estas cervezas presentan un aporte calórico similar al de una cerveza clásica, debido a la presencia de azúcares añadidos y jarabes de glucosa en su composición.
En cuanto a su perfil organoléptico, la OCU señala que las versiones Radler son las que más se aproximan al aspecto y sabor de la cerveza tradicional, aunque con un matiz cítrico, mientras que las Shandy se alejan más del producto cervecero al basarse en aromatización.
El organismo de consumidores subraya también que, pese a las diferencias en sabor o marketing, estas bebidas mantienen un precio similar al de la cerveza convencional, lo que refuerza la necesidad de revisar su percepción como alternativa más saludable o menos calórica.