Durante horas, las BRIF, los bomberos, el personal de la Diputación, los efectivos de la Junta de Castilla y León y numerosos vecinos lucharon sin descanso para frenar el avance de las llamas.
Una batalla intensa en la que los bulldozers abrieron cortafuegos y los relevos permitieron que las brigadas nocturnas continuaran el trabajo cuando la oscuridad ya se había adueñado del monte.
Mientras tanto, los vecinos permanecían a las puertas de sus viviendas, pendientes de una posible evacuación que finalmente no fue necesaria. El fuego nunca llegó a comprometer de forma extrema el casco urbano, aunque la enorme columna de humo fue el principal motivo de inquietud. Especialmente entre las personas mayores, a quienes se recomendó permanecer en el interior de sus casas para evitar la inhalación del denso humo que cubrió buena parte de la zona.
La presencia de los bomberos del Consorcio Provincial, con varios vehículos y una nodriza protegiendo el perímetro del pueblo, aportó tranquilidad en los momentos más delicados. Hasta el lugar también se desplazó el presidente de la Diputación de Zamora, Javier Faúndez. Los propios vecinos destacaban que, más que el cargo político, en esta ocasión acudió el bombero y conocedor del terreno. Como alcalde de Trabazos, su experiencia en la comarca permitió colaborar señalando accesos y puntos estratégicos donde abrir cortafuegos para contener el incendio.
La rápida movilización de un importante operativo evitó consecuencias aún mayores para la población, aunque el balance ambiental vuelve a ser muy duro. A ambos lados de la carretera han ardido decenas de hectáreas y será durante la jornada de hoy, con el apoyo de los medios aéreos, cuando pueda determinarse con precisión la superficie afectada.
Este incendio, declarado de nivel IGR-2, se convierte en el primero de esta gravedad en la provincia de Zamora durante la presente campaña estival y vuelve a recordar la enorme vulnerabilidad de nuestros montes en pleno verano. El fuego a la hora de realizar esta información y con la experiencia de decenas de incendios nocturnos parece haber sido perimetrado, algo que deja respirar de una forma mucho más optimista de cara sobre todo a la llegada del alba cuando las temperaturas bajan y la llegada de los medios aéreos para refrescar zonas calientes puede ser providencial para la extinción definitiva.
En el pueblo la calma llegaba con la presencia de más y más medios que han combatido las llamas que se aproximaron peligrosamente a la localidad si bien nunca hubo un verdadero riesgo salvo en fincas cercanas que han tenido alguna que otra afectación. La experiencia de muchos lugareños ha dado alas a los equipos de extinción que eran guiados por los experimentados vecinos que han marcado las entradas de la maquinaria pesada ya que a ciegas es mejor no entrar como relataban muchos de ellos. Los caminos y las entradas a los cortafuegos eran marcadas por los vecinos que ayudaron de forma acertada a los equipos November integrados por buldozer y brigadas nocturnas que en cuadrillas actuaban de forma coordinada.
Los conductores de este tipo de unidades son personas experimentadas que controlan laderas y veredas empinadas para que no haya desgracias personales que es al fin y a la postre el mejor resultdao de una desgracia como la del fuego.
Las causas del fuego continúan bajo investigación, pero una vez más la realidad golpea con fuerza: cada verano se repiten escenas demasiado parecidas. Bosques que tardarán décadas en recuperarse, vecinos que pasan la noche en vela y un paisaje que cambia para siempre en cuestión de horas. Los vecinos de Rábano y Tola han podido irse a descansar en una calma tensa y los medios desplegados en un total de 36 medios repartidos en 8 Cuadrillas terrestres, 8 autobombas más 8 Bulldozers además de 6ELIF y 2 BRIF han perimetrado la zona no dejando sobre todo que se acercara el fuego a las poblaciones de Rábano y Tola hacia donde se dirigía el incendio.
La prevención continúa siendo la mejor herramienta frente a una tragedia que vuelve a escribirse en Aliste. Porque cuando amanezca, las estrellas y la media luna habrán desaparecido, pero las cicatrices negras sobre el monte permanecerán durante muchos años.