Mámoles vuelve a mirar al fuego: una reactivación obliga a movilizar a vecinos y medios en plena tarde

CRÓNICA | Mámoles respondió en un todos a una en la reactivación del fuego

mámoles
mámoles
El repunte se produjo cerca del pueblo, entre el Alto del Cueto y el mirador de la Duquesa, con más de 34 grados y fuerte viento; la rápida respuesta permitió contenerlo en menos de dos horas

La bajada del incendio de Fermoselle a IGR 1 había permitido empezar a respirar, pero la tarde del 1 de agosto recordó que el peligro seguía muy presente.

mámoles
photo_camera mámoles
En torno a las tres de la tarde, una reactivación en el término municipal de Mámoles, muy próxima al núcleo urbano, volvió a encender todas las alarmas.

Durante la inspección de la mañana apenas se habían detectado zonas calientes y los helicópteros estaban dando un importante empujón a las tareas de extinción. Sin embargo, en el arribe, entre el mirador del Alto del Cueto y el de la Duquesa, comenzó a ascender desde el arroyo Lavandera una lengua de fuego con enorme virulencia.

La preocupación estaba en que alcanzara la zona alta. Con el viento reinante, el fuego podía abrirse hacia el flanco derecho de Mámoles y también hacia la zona próxima al regato del monte, desde donde tendría vía libre en dirección a Fariza.   GALERÍA DE IMÁGENES EN FACEBOOK 

Calor, viento y una lengua de fuego sobre terreno ya quemado

Las condiciones no ayudaban.

El termómetro superaba los 34 grados y el viento soplaba con fuerza, alimentando una reactivación que avanzaba sobre terreno ya castigado por el incendio de los días anteriores.

Aunque quemaba sobre superficie afectada, la intensidad de las llamas obligó a reaccionar de inmediato.

Los avisos comenzaron a circular rápidamente a través de los grupos de WhatsApp de los vecinos y, en pocos minutos, muchas personas se desplazaron hacia la zona para colaborar junto a los equipos profesionales.

Un auténtico ejército contra las llamas

Vecinos con batefuegos y bombas de agua se sumaron a Bomberos de la Diputación, bomberos forestales, Guardia Civil y los distintos medios de extinción desplegados.

La reacción fue prácticamente inmediata.

En menos de dos horas, el dispositivo consiguió contener una lengua de fuego que había vuelto a poner en tensión al pueblo.

Los vecinos conocían perfectamente la zona y ayudaron en los accesos y en los trabajos sobre el terreno, siempre junto al operativo profesional.

Una vez más, el conocimiento de los caminos, regatos y fincas se convirtió en una herramienta fundamental para responder con rapidez.

Los helicópteros, decisivos

La actuación de los medios aéreos resultó providencial.

Los helicópteros realizaron continuas descargas, tomando agua de las pozas próximas al pueblo, mientras un hidroavión se incorporó como refuerzo para atacar la zona más activa.

Las descargas permitieron reducir rápidamente la intensidad del frente y facilitar el avance de las cuadrillas terrestres.

En situaciones como esta, cada minuto cuenta. El fuego había demostrado durante los días anteriores su capacidad para recorrer kilómetros en pocas horas, y nadie estaba dispuesto a permitir una nueva carrera de las llamas.

48 medios asignados al operativo

En el momento de la reactivación permanecían asignados al incendio:

  • 10 cuadrillas terrestres
  • 6 autobombas
  • 2 bulldozers
  • 9 equipos ELIF/BRIF
  • 8 carrocetas o vehículos Romeo
  • 3 técnicos
  • 6 agentes medioambientales y celadores

En total, 48 medios, a los que se sumaron efectivos de Protección Civil, Guardia Civil y numerosos vecinos y voluntarios.

Un despliegue considerable para un incendio que había mejorado, pero que todavía era capaz de recordar su peligrosidad con una sola reactivación.

Una nueva advertencia después de la mejoría

La jornada había comenzado con una sensación claramente más positiva.

La reducción del nivel de gravedad, el regreso progresivo de vecinos y la reapertura de carreteras parecían indicar que la emergencia entraba definitivamente en su fase final.

La reactivación de Mámoles demostró que todavía no era momento de bajar la guardia.

Un punto caliente, una racha de viento y temperaturas elevadas son suficientes para devolver las llamas a una zona que parecía controlada.

Mámoles respondió

La imagen de la tarde volvió a ser la de un pueblo movilizado.

Vecinos, profesionales de la extinción, Guardia Civil, bomberos y brigadistas trabajando juntos para impedir que el fuego volviera a ganar terreno.

Esta vez la reacción rápida funcionó.

La lengua de fuego fue contenida antes de que consiguiera coronar la zona alta y abrirse hacia otros sectores.

Mámoles volvió a pasar miedo, pero también volvió a demostrar que, cuando las llamas regresan, la respuesta puede ser todavía más rápida.

El incendio de Fermoselle comienza a perder fuerza, pero la jornada del 1 de agosto ha dejado una última lección: mientras quede un punto caliente, la pesadilla no puede darse por terminada.

Comentarios
Más en Sucesos