lunes. 22.07.2024
Procesión Espíritu Santo (22)
Procesión Espíritu Santo (22)

En la Semana Santa de Zamora yace una reliquia de siglos de antigüedad; el Santísimo Cristo del Espíritu Santo. Esta imagen, que representa a Cristo en el momento de morir en la cruz, es la más antigua entre todas las que desfilan en los procesiones zamoranas, es un símbolo perdurable de fe y devoción arraigada en la historia de la ciudad.

El crucificado gótico, de autor anónimo y modesta factura, data de mediados del siglo XIV. Con una estatura de 1,50 metros, esta representación de Cristo en su agonía en la cruz exhibe cierto dinamismo típico del arte gótico de la época. Su cabeza inclinada, los brazos ligeramente flexionados y las manos extendidas capturan el momento supremo de la pasión cristiana.

Sin embargo, el rostro del Cristo refleja ciertos rasgos arcaicos, aún distantes del realismo y sufrimiento que caracterizarían al naturalismo gótico posterior. Además, la presencia de convencionalismos de estilos anteriores, como el tratamiento de los pectorales y el abdomen, añaden un aire de misterio y veneración a esta venerada imagen.

La historia del Santísimo Cristo del Espíritu Santo está marcada por el misterio y la devoción. Desaparecido durante siglos, fue redescubierto en 1963 durante obras de restauración en la iglesia del Espíritu Santo. Encontrado mutilado y emparedado en un nicho del templo, la imagen fue restaurada por expertos locales y devuelta a su esplendor original.

Desde entonces, se ha convertido en uno de los protagonistas de la Semana Santa de Zamora; en una imagen venerada bajo la advocación del Espíritu Santo. Esta denominación, poco común para una imagen de Cristo, refleja la singularidad y el significado espiritual que esta reliquia posee para la Pasión zamorana.

El Cristo del Espíritu Santo, la imagen más antigua de la Semana Santa zamorana