sábado 27/11/21

De ganadero a tornero

Una nave industrial en Fariza de Sayago sirve a Carlos Redondo de refugio para construir todo tipo de piezas de madera gracias a los tutoriales que ofrece Youtube

Carlos Redondo: el ganadero de Fariza convertido en tornero
Carlos Redondo: el ganadero de Fariza convertido en tornero

Nada se resiste a las manos y al empeño de Carlos Redondo. Ganadero de toda la vida en Fariza de Sayago, ha sabido sacar adelante junto a la ayuda de su hermano más de 600 cabezas de ganado ovino, a las que habría que sumar más de medio centenar de bovino. Unas manos que han levantado muros, naves e incluso, su propia casa y que ahora ha decidido dedicar al arte de la madera.

Fue en enero de este mismo año cuando Carlos se decidió a adquirir un torno de un vecino, un aparato con más de 80 años de antigüedad pero que “le hacía el apaño” para comenzar a iniciarse en este mundo. “No sé ni cómo sale lo que hago”. Reconoce que si bien no es una máquina con mucha precisión, su paciencia hace el resto. Una máquina combinada y una escuadradora le ayudan a convertir los bloques iniciales de madera en la pieza final.

Carlos Redondo: el ganadero de Fariza convertido en tornero 

Carlos se inició en el mundo del torneado gracias a los vídeos de Youtube. Comenzó con platos y continuó combinando diferentes maderas en morteros, fruteros compuestos por varias piezas o jarrones con entramados y formas más propias de un artista de toda la vida. Desde los artículos más pequeños a cantareros y yugos, un pequeño rincón de la nave en la que almacena tractores y demás maquinaria agrícola sirve a Carlos de esparcimiento. “Aquí me puedo tirar horas”.

Es de los pocos que se dedican a este arte sobre madera en la zona, si bien este tipo de trabajos manuales abundan más en América del Sur. “Son ellos los que me ayudaron a iniciarme y luego voy creando conforme a lo que pasa por mi cabeza”. Pese a que reconoce que no es un experto en la materia, habla con gran fluidez sobre el complejo proceso para tornear la rueda del cantarero, que ha tenido que hacer a mano a falta de otra máquina: “Aún tengo que acercarme hasta Muga para hacer la llanta, me falta hacerme con la pletina”.

Carlos Redondo: el ganadero de Fariza convertido en tornero

Reconoce que, si bien, algunos instrumentos ya los hacía desde pequeño -se ríe mientras recuerda cómo daba forma a una cuchara con una simple navaja-, el sacrificio de la ganadería le impedía poder dedicarse a este arte en sus momentos libres. “Durante muchos años hemos vivido para trabajar y ahora hemos decidido que vamos a trabajar para vivir”. Ya con poco más de 200 ovejas y 25 vacas, Carlos se dedica a su pasión en los ratos libres, en una nave que ha construido él mismo. Incluso las propias herramientas con las que da forma a las piezas son manuales, puño incluido, elaborados en una pequeña fragua que tiene a la entrada de la nave.

Insiste en que es un aficionado mientras enseña la mezcla artesanal elaborada con miel de abeja, goma laca y aceite de melaza calentado al baño maría. “Me gusta más que las ceras industriales que venden, le da más brillo”.

Carlos Redondo: el ganadero de Fariza convertido en tornero

En apenas media hora de trabajo, Carlos es capaz de convertir un bloque de madera en un plato sin ningún tipo de astilla, lijado y barnizado. Todo ello con creaciones que va variando en función de la madera que quiera trabajar o “del artilugio que se le venga a la cabeza ese día”. Todo ello con un nivel de perfeccionismo digno de un prestigioso tornero.

El tiempo se amplía si se van segmentando las piezas y empleando diferentes tipos de madera, como fresno, encina, roble, nogal, pero también con cerezo y olivo. Todas estas maderas cobran vida en el interior de su casa, convertido en un auténtico museo de sus “obras”, más de cuarenta. Las diversas estancias se van adornando de fruteros, bandejas, cuencos, palilleros, incluso figuras geométricas como un tangram que han levantado la admiración de sus vecinos.

Carlos Redondo: el ganadero de Fariza convertido en tornero

Fue un amigo el que dio a conocer el trabajo de Carlos, que ya ha vendido varias piezas. Reconoce que le “da apuro” poner un precio a estas piezas: “Valorar estas cosas -en referencia a los morteros- es complicado, yo los he vendido a 20 euros pero porque pusieron el precio los propios compradores, yo no sé qué pedir”. 

Carlos Redondo: el ganadero de Fariza convertido en tornero

 

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