domingo 24/10/21

El contador de Monumenta sigue corriendo

La realidad de decenas de municipios que no cumplen con el mínimo de tarjetas sanitarias mantiene sus consultorios cerrados

Desde Monumenta, pasando por Cozcurrita o Pasariegos… los vecinos siguen esperando

Contador de Monumenta
Contador de Monumenta

Es Monumenta, cuyo contador manual hoy alcanza la nada desdeñable cifra de 560 días ininterrumpidos con el candado echado a su consultorio. 560 días sin que el médico pase consulta presencia y sin que el enfermero atienda in situ a los vecinos de este municipio perteneciente a la localidad de Luelmo de Sayago. Con apenas 25 tarjetas sanitarias, se encuentra lejos del mínimo establecido por la Junta de Castilla y León (100) para contar con consulta presencial que asegure que el médico acude una vez por semana.

“Antes acudían un martes cada 15 días, pero con el estallido de la pandemia se echó el candado y así seguimos”, denuncia Pruden Garrote. Cada sábado pone voz a las demandas de todos los municipios sayagueses, a través de la Plataforma de Sanidad Rural de Sayago, unas protestas que aseguran que mantendrán hasta que la situación se normalice y que así lo comunicarán a la Subdelegación del Gobierno.

Porque no es sólo Monumenta. Cozcurrita, Mámoles, Pasariegos, Escuadro, Viñuela o Alfaraz son algunos de los ejemplos de municipios que cuentan con menos de 50 habitantes y a los que la Junta ha asegurado la atención médica “a demanda”. Sin embargo, el contador en Monumenta sigue siendo una realidad una semana después de que los consultorios del resto de la región comenzaran a abrir sus puertas. Hoy tampoco ha sido el día de suerte.

Contador de Monumenta junto al consultorio

“Parece mentira que un cartón reutilizado y unas hojas hayan tenido efecto mediático, porque nos ha servido de poco”, se lamenta. El consultorio también se encuentra vestido de unos trapos blancos con frases reivindicativas tomando el consejo de la Plataforma por la Sanidad de Aliste.

“En nuestro caso llamas y si lo considera el médico pasas a consulta, pero te mandan a Luelmo, Moralina o Moral”. Una atención presencial pero que conlleva un desplazamiento de varios kilómetros, lo que supone de nuevo un impedimento para las personas con movilidad reducida o dependientes. El médico sólo acude al domicilio en caso de urgencia extrema, tal y como reza el cartel que lleva colgado en la puerta del consultorio desde el final del confinamiento. “Igual nos pasa con la atención telefónica: para una persona mayor resulta imposible entender una explicación médica a distancia”, más teniendo en cuenta la precariedad de las conexiones en muchos de estos pueblos.

“Llamas a un teléfono único que hay en el Centro de Salud de Bermillo y si la persona está ocupada o ha tenido que salir te quedas a la esperar y sin ser atendido, pero imagínate si es una emergencia”. Es la cruda realizada que dibuja Pruden que ha vivido en sus propias carnes lo que es pasar por una enfermedad grave y precisar esa atención médica que ahora brilla por su ausencia en las zonas más despobladas.

Telas colgadas frente al consultorio de Monumenta

Entre la incredulidad, el enfado y la ironía, poco le queda a los sayagueses más que continuar en su lucha. “Gila estaría encantado con esta situación. Tendría mucho material ahora porque aquí todo sigue igual”. Así continúa Sayago, sumando bajas médicas por cubrir, hasta hace pocos días sin siete médicos de los 17 que le corresponden y a los que ahora se suman la baja del médico de Torregamones, Gamones y Argañín.

Mientras tanto, el contador de Monumenta -idea de Chema Mezquita- seguirá corriendo. Será la propia Pruden quien se encargue de irlo actualizando “por la dignidad de las personas que nos precedieron y de los que nos van a suceder. Así es imposible que pueda haber futuro ni quién se quiera quedar”. Lo cuenta ella a sus 73 años pero con guerra aún que dar. “Sólo por ellos merece la pena pelear, pero también por nosotros mismos”.

Telas colgadas frente al consultorio de Monumenta

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