Una celebración que, aunque en muchos puntos de la provincia se vivió el pasado fin de semana, se conmemora hoy en su fecha litúrgica con toda la intensidad que marca la historia.
La encargada de loar la tradición y abrir la jornada ha sido Ana Belén Gallego de la Puente, elegida por sus compañeras como pregonera de este año. Su voz ha puesto palabras a una costumbre profundamente arraigada en Villalpando y en decenas de pueblos zamoranos que siguen honrando a Santa Águeda, mártir cristiana cuyo sacrificio forma parte del simbolismo de esta festividad.
Tradición, reivindicación y convivencia
El día ha arrancado con el relevo simbólico en el Ayuntamiento, donde el bastón de mando pasa a manos de las mujeres, gesto que resume el espíritu de una jornada que mezcla historia, identidad y convivencia. Desde ahí, la celebración ha continuado en las calles con la procesión de la santa portada en andas por mujeres, protagonistas absolutas de una tradición que se resiste a perder fuerza.
Ataviadas con sus mejores galas, las Águedas han mantenido vivas las costumbres: comidas compartidas, cantos, bailes y la petición de la “miaja”, ese guiño festivo que une generaciones y que forma parte de la memoria colectiva de la provincia.
Zamora, tierra de Águedas
Aunque cada localidad imprime su carácter, el fondo es el mismo: reafirmar el papel de la mujer en la tradición y en la comunidad, en una jornada que une lo religioso con lo social y que sigue siendo uno de los símbolos culturales más reconocibles del calendario zamorano.
Hoy Villalpando lo ha vuelto a demostrar: las mujeres mandan —al menos por un día—, y Zamora celebra una de sus tradiciones más arraigadas, transmitida de generación en generación y que sigue llenando de vida plazas y calles.