El Ayuntamiento de Coreses ha decidido reforzar su respuesta ante los reiterados actos de vandalismo e intrusiones que se vienen produciendo en la piscina municipal fuera del horario de apertura. A través de un comunicado, el Consistorio lanza un mensaje de tolerancia cero frente a unas conductas que, además de causar daños materiales, ponen en riesgo la seguridad de quienes acceden de forma ilegal a las instalaciones.
Según explica el Ayuntamiento, durante las últimas semanas se han detectado numerosas entradas clandestinas al recinto, así como daños en el vallado perimetral y otros desperfectos que obligan a realizar trabajos extraordinarios de limpieza antes de que la piscina pueda volver a utilizarse con normalidad.
También denuncia que algunas de las personas sorprendidas en el interior de las instalaciones han insultado y faltado al respeto al vigilante de seguridad encargado de proteger el recinto. Desde el Consistorio muestran su respaldo al trabajador y recuerdan que no se tolerará ninguna falta de respeto hacia quienes desempeñan esta labor.
Ante esta situación, el Ayuntamiento anuncia que reclamará a los responsables el coste íntegro de todos los daños ocasionados. En caso de que los autores sean menores de edad, serán sus padres o tutores quienes deban asumir esa responsabilidad, tal y como establece la legislación vigente.
Además, cualquier persona identificada accediendo sin autorización a la piscina fuera del horario establecido perderá automáticamente su abono de temporada y no podrá volver a entrar en las instalaciones durante el resto del verano. El Consistorio también ha trasladado la situación a la Guardia Civil para reforzar la vigilancia y tramitar las denuncias que correspondan.
Sin embargo, en la localidad insisten en que el problema va mucho más allá de lo que ocurre en la piscina. En las últimas semanas, varios vecinos también han mostrado su preocupación por el deterioro del mobiliario urbano y de distintos espacios públicos del municipio.
Consideran que ya no se trata de las típicas trastadas o gamberradas que, en ocasiones, podían terminar yéndose de las manos, sino de una actitud de falta de respeto hacia los bienes comunes y hacia un espacio que pertenece a todos los vecinos. Bancos, papeleras y otros elementos del pueblo han sufrido desperfectos que terminan pagando todos los ciudadanos.
El Ayuntamiento lamenta que este tipo de comportamientos estén dejando una imagen que no representa a Coreses y que, además, generen preocupación entre muchas familias, especialmente por el ejemplo que se transmite a los más pequeños y por el deterioro de espacios pensados para el disfrute de todos.
Por ello, el municipio hace un llamamiento al civismo y al respeto, recordando que cuidar las instalaciones municipales y el mobiliario urbano es una responsabilidad compartida. Al mismo tiempo, advierte de que seguirá aplicando la normativa con firmeza para frenar unos comportamientos que consideran cada vez más graves y que nada tienen que ver con las travesuras propias de la edad.