Carbajales de Alba ha vuelto a demostrar este 2 de mayo que la esencia del mundo rural sigue muy viva en Zamora. La Feria de San Miguel, convertida ya en una cita imprescindible del calendario provincial, ha reunido a ganaderos, expositores y visitantes en una jornada donde la tradición y la actividad económica se dan la mano.
Desde primeras horas de la mañana, la zona periurbana de La Era y el entorno del pabellón polideportivo cubierto se llenaban de vida. Un ir y venir constante de vecinos y visitantes que encontraban en esta feria mucho más que una simple exposición: un punto de encuentro.
La ganadería el alma de la feria
La feria ha vuelto a poner el foco en la ganadería, con especial protagonismo del ovino y el asno, en una edición que alcanza ya su XXVII Concurso de Sementales de Raza Castellana y la II Exposición del Burro Zamorano-Leonés.
Animales, tratantes y ganaderos han protagonizado una jornada de transacciones, exhibiciones y valoración de ejemplares que consolidan a Carbajales como uno de los referentes del sector en la provincia.
Homenaje a una vida dedicada al campo y al trato
Uno de los momentos más destacados del día ha sido el reconocimiento a Valentín Río Pérez, figura clave en la historia de la feria.
Su trayectoria, marcada por el trabajo constante, el trato cercano y su papel como uno de los ganaderos con mayor número de transacciones en estos 27 años, ha sido puesta en valor por la organización en un gesto que refleja el espíritu de esta cita: reconocer a los de casa.
Inclusión y compromiso social
Otro de los pilares de la jornada ha sido el trabajo de Asprosub / Fundación Personas de Carbajales, encargados de la elaboración de obsequios y detalles para los participantes.
Una labor silenciosa pero fundamental que demuestra el compromiso social de la feria y el peso real que esta entidad tiene en la vida del municipio, integrando a personas con discapacidad en una actividad clave para la localidad.
Un éxito que se repite año tras año
El alcalde de Carbajales, Roberto Fuentes, no ocultaba su satisfacción ante una nueva edición que vuelve a consolidarse como un éxito.
Y no es para menos. En un contexto donde el mundo rural pelea por mantenerse, ferias como la de San Miguel no solo resisten: crecen.
Expositores, ganado y público han llenado cada rincón en un sábado marcado además por el puente y la cercanía del Día de la Madre, lo que ha favorecido una gran afluencia.
Mucho más que una feria
La Feria de San Miguel no es solo una cita ganadera. Es identidad. Es economía. Es territorio.
Es la demostración de que Zamora no se entiende sin su campo. Y de que, cuando el mundo rural se organiza, responde.
Carbajales ha hablado alto y claro este fin de semana:
la tradición no se recuerda… se vive.