domingo 19/9/21

Ricobayo sin agua, 121 años después querido abuelo Pepe, sin agua y sin luz en la presa

Quien se lo podría decir a mi abuelo Pepe, Juan José Colmenero Alonso, natural de Ricobayo, él y mis bisabuelos nacieron en una tierra de la que se fueron muchos, se perdieron tierras de labor y la compensación sigue esperando. El nació con el siglo en 1900, hoy sería uno de los hombres más longevos del mundo pero murió a los 81 años.
abuelo Pepe años 20
abuelo Pepe años 20

Mi abuelo Pepe nació con el siglo en Ricobayo de Alba era por tanto ricobayino, y aunque yo tenía tan solo 12 años cuando el murió me contaba en las tardes de verano sin siesta muchas historias sobre el embalse. Él lo vio hacer y su testimonio no se ha perdido, recordaba con cariño la gran cantidad de gente te llegó al pueblo, las voladuras y también contaba que alguno murió en la construcción aunque en los saltos poco se hablaba de ello.

La empresa Saltos del Duero ahora Iberdrola era la propietaria del proyecto que al final se realizó entre los años 20 y 30. Una macro construcción que sesgaba las comunicaciones y obligaba a construir puentes donde no los había y nuevas carreteras para los accesos y las comunicaciones. Un gran acuerdo entre España y Portugal regulaba los caudales y las presas que se acometieron en años venideros.

En 1919 ya se hablaba del proyecto y de la posibilidad de que varios pueblos de la provincia se quedaran sin tierras de cultivo y en otros casos tuvieran que ser trasladados. Su inquietud, la de mi abuelo, pesaba por las tierras de sus padres que se perdieron muchas de ellas en el agua, el pueblo obtendría una riqueza que hoy día no da ni para que la presa esté iluminada por la noche. En 1921 mi abuelo Pepe ya era Guardia de Fronteras o Carabinero que después se anexionara a la Guardia Civil.

El 1 de diciembre de ese mismo año se presentó ya al servicio de voluntario y tras 3 años de mili, y ahora ya asentado entre Zamora y su Ricobayo natal pasó su tiempo. Seis años le duró la alegría ya que en 1927 fue destinado a Sabadell, por cosas de aquellos generales y Comandantes de la inestabilidad política de la Dictadura de Primo de Rivera, la Dictablanda de Berenguer, la llegada la de República y la posterior guerra del 36. Tras tres años y poco y ya en 1930 volvía a Zamora con mucho mundo visto por la Cataluña de aquellos años veinte, vivencias del mar que vio por primera vez cuando ya tenía 27 años.

A su pueblo, Ricobayo comentaba el pobre que llegaban ingenieros alemanes y muchos trabajadores, también mucha maquinaria empezaba a verse ya por 1929 cuando mi abuelo Pepe ya era Cabo primero, y de vuelta a Ricobayo y Zamora pasó a Robledo y Calabor también estuvo destinado en Trabazos, en Alcañices y en Moveros, ya en 1942 volvió a Zamora capital para prestar servicio en la Comandancia.

Él siempre hablaba de las ovejas y las vacas, de las huertas y de su infancia en la que recorrió el camino que hay desde Puebla de Sanabria a Zamora en varios días un camino del que no se quejaba y que contaba con orgullo, con 15 años lo había conseguido, llegó a Zamora con más de 1.500 ovejas en burra y en caballo.

Nunca olvidaba escribirlo todo, las fechas importantes y los nacimientos y muertes de los familiares más directos, todo lo anotaba en un cuaderno de notas que conservo como oro en paño y que cuenta en que año nació su hermana Paca en 1904, y que lo hizo en Castro de Alcañices. Mis bisabuelos nacieron Miguel en 1868 y murió el 5 de agosto de 1940. Mi bisabuela Victoria murió el 15 de enero 1950 una posguerra muy dura se llevó a los dos. Mis abuelos se casaron en Sobradillo de Palomares en 1.931 un 16 de diciembre. En ese mismo cuadernillo mi padre apuntó también sus fechas, un verdadero tesoro familiar cargado de recuerdos, anotaciones curiosas de como hacer el aguardiente, las magdalenas o las flores de carnaval o los bollos de picos, galletas, pastas y también el alquiler de las tierras de labor en centiáreas, celemines y así fueran de trigo o centeno. 

Mi abuelo Pepe juró dos banderas, vivió 5 etapas políticas en la España vacía, la de la Dictadura de Primo de Rivera, la Dictablanda de Berenguer, la República y la de Franco, además de la Constitución actual. Tuvo que pedir permiso para casarse con mi abuela y fue Carabinero o guardia de fronteras de la 222 Comandancia de Zamora y de la 22 de Salamanca, cuando ya se retiró, finalizó su servicio en 1952 siendo Guardia Civil con una paga de aquel entonces de 536 pesetas, todo un capital.

Historias de Ricobayo en las que muchos trabajaron como operarios de una empresa llamada Saltos del Duero, un embalse con un salto o presa que fue uno de los más grandes si no el mas de Europa en esos años 30 en los que la Guerra iba a llenar de penurias a una España que intentaba no sucumbir entre la hambruna de las Hurdes y la miseria de Sayago y Aliste entonces los hombres iban al frente y las mujeres cuidaban de lo que había, hijos y tierras. abuelos papa y tía sole

El abuelo Pepe fue Carabinero, y después Guardia Civil, vivieron la guerra entre Alcañices, Moveros y Calabor. Años de mucha dureza económica donde la presa iba creciendo y llegó a ser la más grande de Europa en sus tiempos.

Mi abuelo trabajó cuidando de ella, de patrulla y correrías, una zona que no le era desconocida de ninguna manera ya que vivió su juventud antes de ir a la mili de aquel entonces, una tierra que añoraba en su retiro ya en Zamora. Contaba historias de los camineros, que construían carreteras adyacentes en la zona del embalse, de las construcciones con enormes grúas que no habían visto nunca, y también de ingenieros alemanes y llegados de otros países que ayudaban en la construcción de la presa. Más que historias eran vivencias y situaciones de riesgo, voladuras y muchos trabajos "extras" que costaron la vida también a más de un operario. Más adelante contaba sus destinos y lo que la tierra le tiraba, y como no de lo barato que era el Economato de la Guardia Civil, "el bacalao está a la mitad que en la tienda" y nunca olvidaba decir que el café en el bar de la Comandancia a parte de ser el mejor estaba a siete duros cuando en la calle ya valía a diez. 

Ir a Ricobayo o Muelas era ir a comer muchas veces al bar del poblado, o a ver el trofeo Iberdrola, pasar por el cuartel a ver a los que allí estaban y como no recordar lo que había cambiado todo en definitiva rememorar la situación de un Salto que cuando abría las compuertas era un verdadero acontecimiento en la provincia y mi abuelo me agarraba muy fuerte la mano para que me sintiera seguro, eso con el siempre. Un hombre muy alto para su época 1,86, algo que heredé y que siempre comentaba, que buen Alferez de gastadores serás Francisco José, siento haber defraudado a los dos abuelos, pero las armas nunca fue lo mío si el servicio a los demás que creo que fue la mejor herencia

Pobre abuelo Pepe, el salto al 10,7% de su capacidad, quizá ni cuando lo proyectaron estuvo tan bajo. A los abuelos del lugar les preguntamos y no recuerdan un embalse tan bajo nunca. Ahora hasta los hidroaviones tienen problemas en abastecerse de ese bendito agua que tan necesaria es hasta para apagar los fuegos que circundan la zona.

Especular con la energía no está bien diría él, un hombre recto y serio pero de amplitud de miras, también pensaría aquello de menos jugar con los huertos de los vecinos o con las zonas de baño, el sabía nadar, la abuela Lucinda no, mi padre y mi tía Sole aprendieron en Calabor, en otras aguas, al norte de la provincia, en una zona fría y de amigos rayanos, pero esa, es ya otra historia.

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