Fernando Ónega, una de las voces que narró la Transición
Ha muerto en Madrid a los 78 años el periodista Fernando Ónega, una de las voces más reconocibles de la Transición y referente indiscutible del periodismo político en España. Nacido en Mosteiro (Pol, Lugo) el 16 de junio de 1947, su trayectoria estuvo marcada por la crónica institucional, el análisis político y la narración de algunos de los momentos más delicados de la historia reciente del país.
Ónega fue director de informativos de la Cadena SER y desde esa posición vivió en primera línea la cobertura del intento de golpe de Estado del Golpe de Estado del 23-F, del que hace apenas unas semanas se cumplían 45 años. Su relato radiofónico de aquella noche forma parte de la memoria colectiva de una generación que entendió, a través de voces como la suya, la fragilidad y la fortaleza de la democracia española.
Especialista en información institucional, fue considerado uno de los mayores expertos en la Casa Real. Su conocimiento de los entresijos de Zarzuela y su capacidad para interpretar los movimientos de la Jefatura del Estado lo convirtieron en una referencia obligada durante décadas, tanto en radio como en prensa escrita y televisión.
A lo largo de su carrera ocupó puestos de responsabilidad en distintos medios nacionales y fue reconocido por su capacidad para combinar el análisis político con una narrativa clara, directa y comprensible para el gran público. Apenas unos meses atrás había sido nombrado miembro de honor de la Real Academia Europea de Doctores, un reconocimiento a una vida dedicada a la comunicación y al pensamiento público.
Más allá de su trayectoria profesional, deja también un legado familiar vinculado al periodismo. Es padre de Sonsoles Ónega, presentadora y figura destacada de la televisión nacional, actualmente al frente de un espacio en Antena 3 Noticias.
Con su muerte desaparece una generación de periodistas que ejercieron su oficio en un contexto de incertidumbre política, cambios estructurales y construcción democrática. Voces que no solo contaron la historia, sino que ayudaron a que se entendiera.
Fernando Ónega pertenece a esa escuela del periodismo que combinaba información, contexto y responsabilidad. La que sabía que la palabra, en momentos críticos, sostiene instituciones.
Hoy España pierde una de esas voces. Y el periodismo, a uno de sus narradores más reconocibles.