miércoles. 24.04.2024

La web especializada en salud, deporte y alimentación Cortaporlosano.com, ha realizado un estudio sobre la salud mental en España en los últimos 20 años con motivo del día internacional de la salud mental.

La OMS introduce en la salud mental la dependencia intergeneracional, la autonomía, competencia y el reconocimiento de realizarse intelectual y emocionalmente como individuo. La salud mental es algo más que la ausencia de trastornos o enfermedades mentales.

El próximo 10 de octubre se celebra el día internacional de la salud mental. Este día, con los años ha ido cobrando importancia porque es, junto con la contaminación y la crisis económica, una de las grandes preocupaciones de los países desarrollados.

Las enfermedades mentales comenzaron a notarse en las últimas décadas del siglo XX entre la población adulta trabajadora, motivada por un entorno laboral complicado y estrés para conciliar la vida familiar y laboral. A comienzos del siglo XXI, en cambio, se ha observado cómo los jóvenes y adolescentes han incrementado afecciones derivadas de trastornos mentales como la ansiedad o la depresión.

Entre las enfermedades más frecuentes de los últimos 20 años se encuentran:

Ansiedad y depresión: ampliamente relacionadas la una con la otra, afecta más a mujeres que a hombres y forman casi un 7% de la población española.

Esquizofrenia: cerca de medio millón de personas en España sufren este trastorno que causa separación de la realidad y problemas derivados principalmente a la hora de entrar en el mundo laboral

Alzheimer: la población mayor de 65 años ha visto como ha pasado de un 20% de población afectada a casi un 30% en menos de 20 años.

Todas las enfermedades mentales deben ser tratadas por especialistas, pero la disminución de la capacidad sanitaria española en el ámbito de la salud mental ha visto mermada su capacidad de prevención y tratamiento de estas enfermedades. Los jóvenes son la parte de la población que se ha visto más afectada, pues el rápido crecimiento de las causas y las repercusiones de los trastornos mentales se ha visto amplificado por la tardía detección o la falta de posibilidades y medios para poder tratar la enfermedad correctamente.

La salud mental individual depende de factores internos como la genética o biología que hacen ser más propensa a la persona hacia ciertas psicopatías, y también de los externos como el ambiente familiar y la interacción con otros individuos. Las interacciones sociales juegan un gran papel en la actualidad, principalmente en el sector joven de la población, ya que la forma de relacionarse está cambiando a pasos agigantados, suponiendo un gran estrés y peso psicológico. La falta de contacto social o por lo contrario, el exceso de socialización casi de manera exclusiva realizada a través de redes sociales, es uno de los grandes retos a los que se enfrentan las personas a la hora de atajar el problema de un trastorno mental derivado de estas actividades.

Evolución de las enfermedades mentales durante y tras el confinamiento

Con la crisis sanitaria causada por el COVID-19, en España se han visto aumentadas patologías relacionadas con la salud mental, principalmente derivadas de trastornos como la ansiedad y la depresión. Los síntomas más acusados han sido los siguientes:

Taquicardia. Un 35% de la población española ha sufrido sensaciones de presión en el pecho y cómo se aceleraba el corazón durante el confinamiento y momentos posteriores. Este síntoma es uno de los predecesores de un ataque de ansiedad.

Insomnio o desajustes de sueño. Un 27% de la población admite haber cambiado sus rutinas de sueño o no poder dormir con facilidad durante el confinamiento. Los jóvenes son los que se acuestan más tarde y los adultos son los que sufren más insomnio.

Nerviosismo o hiperactividad mental. El 15% de la población remite haber sentido sensaciones de nervios o no poder dejar de pensar en la situación causada por el coronavirus tanto en su entorno más cercano como en el resto del país. La preocupación excesiva por el qué sucederá, es otro de los antecedentes de un ataque de ansiedad.

Baja autoestima y depresión. Un 5% de la población está diagnosticada médicamente con depresión en España, una cifra que ha aumentado tras el confinamiento y durante la crisis del COVID-19 por la acumulación de estímulos negativos, noticias y demás eventos pesimistas que rodean a la sociedad.

Las taquicardias aumentan un 35% tras el estallido de la Covid-19