Una escapada de puente escolar terminó convirtiéndose en una inesperada conexión entre Zamora y Roma. La familia Saludes, aprovechando unos días de descanso, se encontró en pleno recorrido por la ciudad eterna con un elemento arquitectónico que remitía directamente al románico zamorano: el rosetón que, sin embargo, aparecía incompleto.
En una ciudad marcada por el bullicio constante y el contraste entre épocas, el hallazgo no pasó desapercibido. Roma, una ciudad frenética pero para admirar su riqueza arquitectónica, ofrecía así un inesperado vínculo con el patrimonio de Zamora, reconocida precisamente por la riqueza y singularidad de su románico.
El detalle llamó la atención no solo por su similitud estética, sino también por su estado: un rosetón que evocaba los de Zamora, pero sin su forma completa, como si se tratara de una pieza a medio camino entre la inspiración y la reinterpretación.
La anécdota refleja, una vez más, cómo la huella zamorana puede aparecer en los lugares más insospechados, generando conexiones culturales que trascienden fronteras y despiertan el interés por el patrimonio local incluso a cientos de kilómetros de distancia.