Organizar unas fiestas de barrio nunca ha sido una tarea sencilla. Horas de reuniones, llamadas, permisos, montaje, búsqueda de patrocinadores y la incertidumbre de saber si el esfuerzo tendrá recompensa. Sin embargo, cuando el objetivo es devolver la vida a un barrio, el trabajo deja de ser una obligación para convertirse en una ilusión compartida.
Eso es precisamente lo que está ocurriendo en Pinilla, donde la Asociación Vecinal El Puentico ha logrado recuperar unas fiestas que hace apenas unos años parecían condenadas a desaparecer. Al frente de este proyecto se encuentran Miguel Ángel Cepeda Martín, presidente; Blanca Cidón Nuevo, tesorera; y David Crespo Pascual, secretario, acompañados por un grupo de cerca de treinta personas que trabajan de forma completamente altruista para que el barrio vuelva a ser un referente festivo en Zamora.
Lo hacen sin buscar protagonismo ni reconocimiento. Su mayor recompensa será ver las calles llenas, a los niños jugando hasta la noche, a las familias compartiendo mesa, a los mayores disfrutando de la música y a los bares con ambiente durante toda la semana.
Unas fiestas pensadas para todos
El programa de este año refleja esa filosofía. Habrá actividades infantiles desde el inicio de la semana, conciertos, música para todas las edades, hinchables, atracciones, tómbolas, toro mecánico, cucaña, una jornada dedicada al comercio local, el tradicional arroz a la zamorana, la romería de Santiago y una intensa programación nocturna con actuaciones y discomóviles.
Todo ello concentrado en un nuevo espacio que permitirá reunir la actividad festiva sin afectar al tráfico habitual del barrio, una decisión adoptada buscando el equilibrio entre la diversión y la convivencia vecinal.
Recuperar el orgullo de barrio
Uno de los mensajes que más se repite entre los responsables de la asociación es que las fiestas no se organizan para ganar dinero, sino para que Pinilla vuelva a ser un lugar donde apetezca quedarse, pasear y convivir.
El crecimiento de la asociación es buena prueba de ello. En apenas dos años han pasado de ser un pequeño grupo de siete u ocho personas a contar con cerca de una treintena de colaboradores dispuestos a dedicar su tiempo libre a mejorar la vida del barrio.
También reconocen el respaldo recibido por parte del Ayuntamiento de Zamora, los técnicos municipales y la Policía Local, destacando la facilidad para coordinar permisos, infraestructuras y servicios necesarios para sacar adelante unas fiestas de estas características.
El futuro está en los niños… sin olvidar a los mayores
Si hay una idea que resume el espíritu de esta nueva etapa de Pinilla es la que defienden sus organizadores: las fiestas deben estar pensadas para todas las generaciones.
Los niños ocupan un lugar preferente en la programación porque representan el futuro del barrio, pero también se ha querido recuperar el protagonismo de los mayores con actividades tradicionales, música de siempre y una romería que aspira a consolidarse como una de las señas de identidad de Pinilla.
Cuando un barrio se une, todo es posible
Las fiestas de Pinilla son mucho más que un calendario de actividades. Son el reflejo del compromiso de unos vecinos que han decidido implicarse para demostrar que el movimiento vecinal sigue teniendo sentido.
Detrás de cada escenario, cada valla, cada concierto o cada juego infantil hay muchas horas de trabajo que apenas se ven. Por eso conviene poner nombre a quienes han asumido esa responsabilidad: Miguel Ángel Cepeda Martín, Blanca Cidón Nuevo y David Crespo Pascual, junto al resto de voluntarios de la Asociación El Puentico, han conseguido que Pinilla vuelva a ilusionarse con sus fiestas.
Porque, al final, el verdadero éxito no será el número de actuaciones o de casetas. Será ver el barrio lleno de vida, con vecinos disfrutando juntos y con la sensación de que, cuando hay ganas de trabajar por los demás, un barrio entero puede volver a sentirse orgulloso de sí mismo.
En breve podremos vivir unas fiestas cercanas y con muchas actividades que desde una fiesta del comercio del barrio hasta una romería y verbenas para todos llevará a la margen izquierda un nuevo capítulo que tendrá como no la cucaña como protagonista, las discomóviles espectaculares como la de la Zona Macro, la piscina, las casetas y el ambiente de vecindad que pretenden recuperar los más de 25 voluntarios que cooperan en las fiestas que pretenden devolver el protagonismo al barrio de Pinilla.