Motos Sanabria 2026 baja el telón con otra jornada para el recuerdo y la mirada ya puesta en la edición de 2027

La XXXII Concentración Internacional Motos Sanabria puso este domingo el punto final a un intenso fin de semana en el que miles de motoristas volvieron a convertir a El Puente de Sanabria en la gran capital del motociclismo de Castilla y León. Tres jornadas de convivencia, rutas, música, gastronomía, espectáculo y amistad que concluyeron con una mañana cargada de emociones antes de que cada participante emprendiera el camino de regreso a casa.
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La jornada comenzó a las diez de la mañana con el tradicional toque de diana. Después de una intensa noche de fiesta amenizada por el grupo Top Líder, los asistentes fueron recuperando fuerzas para afrontar la última actividad sobre dos ruedas de esta edición.

A las once arrancó la ruta dominical, un agradable recorrido turístico hasta Naval del Pozo, en Ribadelago, donde los aproximadamente 21 grados de temperatura permitieron disfrutar de una mañana perfecta para conducir entre los espectaculares paisajes sanabreses. Los cerca de doce kilómetros de recorrido volvieron a demostrar que, en Motos Sanabria, el viaje es tan importante como el destino.

Al finalizar la ruta, los participantes compartieron uno de esos momentos que ya forman parte de la identidad de la concentración. El tradicional pincho motero, acompañado de bebida y del siempre esperado arroz a la zamorana, volvió a reunir a cientos de motoristas alrededor de la mesa antes de iniciar el regreso libre hacia El Puente de Sanabria. Un ambiente relajado en el que las banderas de los distintos motoclubes siguieron siendo protagonistas hasta el último instante, ya que el público debía decidir cuál era la más representativa de esta edición.

A la una de la tarde llegó el momento de los reconocimientos. La organización entregó los premios a los tres motoclubes con mayor número de inscritos, distinguió la bandera más votada por el público y repartió numerosos regalos entre los participantes presentes. Como colofón a los sorteos, la expectación volvió a ser máxima con el premio estrella: una motocicleta completamente nueva y un jamón de pata negra valorado en más de 600 euros, dos de los momentos más celebrados por los asistentes.

La despedida no podía ser de otra manera que con adrenalina. A partir de las 13:30 horas, los pilotos Diogo Ribeiro, Greg Rowbottom, Ricardo Santos y Abraham Parra ofrecieron una espectacular exhibición de freestyle y stunt que volvió a levantar al público el ánimo tras ver sus elvoluciones. Saltos imposibles, acrobacias de enorme dificultad y una sincronización impecable hicieron que el broche final estuviera a la altura de una concentración que, una vez más, ha demostrado por qué continúa siendo una de las grandes citas moteras del calendario nacional.

Con el rugido de los motores apagándose poco a poco y las despedidas multiplicándose por todo el recinto, Motos Sanabria cerró oficialmente su trigésimo segunda edición. Quedaron atrás cientos de abrazos entre amigos que solo se ven una vez al año, kilómetros compartidos, conciertos inolvidables, paisajes únicos y la sensación de haber vuelto a vivir una experiencia que va mucho más allá de una concentración motera.

Porque Motos Sanabria no solo reúne motocicletas. Reúne personas, historias, familias y generaciones enteras que encuentran en este rincón de Zamora un lugar al que regresar cada verano.

Ahora toca guardar las motos, revisar las fotografías y comenzar la cuenta atrás. La organización ya despide esta edición con un mensaje que resume el sentimiento de todos los presentes: gracias por hacerlo posible, buen viaje de regreso... y nos vemos en Motos Sanabria 2027. Hasta entonces, disfrutad de las curvas.

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