El Monasterio de Santa Marta de Tera volvió a convertirse este verano en uno de los grandes escenarios culturales de la provincia con la celebración del V Concierto de Verano, una cita ya consolidada que reunió a numerosos asistentes en el exterior del templo románico en una agradable tarde, más fresca de lo habitual. La Orquesta Euroamericana, dirigida por Ángel del Palacio, volvió a conquistar al público con un programa que combinó tradición, emoción y música para todas las generaciones.
La velada arrancó con la interpretación del Andante expresivo, de Jesús de Monasterio, dando paso a un recorrido por algunas de las composiciones más representativas de la música lírica española. Piezas tan populares como La Gran Vía o el Chotis de Eliseo sonaron en un concierto que quiso rendir también un homenaje a los madrileños que atraviesan momentos especialmente difíciles a causa de los incendios forestales.
La primera parte concluyó con el Vals triste, de Jean Sibelius, cerrando un bloque dedicado al llamado género chico español, un patrimonio musical cuya conservación reivindicó el director de la orquesta. Ángel del Palacio defendió la necesidad de acercar este repertorio a las nuevas generaciones para evitar que "quede solo escrito en los pentagramas" y continúe vivo sobre los escenarios.
La magia de Star Wars conquista a varias generaciones
Tras el descanso, el ambiente cambió por completo con la interpretación de algunos de los temas más conocidos de la banda sonora de La Guerra de las Galaxias. La música despertó recuerdos y emociones entre el público de todas las edades: nostalgia para quienes crecieron con la saga cinematográfica y fascinación entre los más jóvenes, que cada año se suman en mayor número a esta cita cultural.
La combinación de repertorios volvió a demostrar el carácter integrador de un concierto capaz de reunir en un mismo escenario música clásica, tradición española y grandes composiciones del cine contemporáneo.
Un clásico del verano en los Valles del Tera
Cinco años después de que la Diputación de Zamora decidiera incorporar este concierto estival al ciclo de los Conciertos Equinocciales, la iniciativa se ha consolidado como uno de los eventos culturales más multitudinarios del verano en los Valles del Tera.
La coincidencia con el periodo vacacional favorece el regreso de numerosos vecinos que emigraron hace décadas y que vuelven cada verano acompañados de hijos y nietos. A ellos se suma un público cada vez más amplio que encuentra en este concierto una oportunidad para disfrutar del patrimonio románico, de las suaves temperaturas de la comarca y de una propuesta musical de calidad impulsada por la Diputación de Zamora y la Asociación de Amigos del Monasterio de Santa Marta de Tera.
Un homenaje a los peregrinos del Camino Sanabrés
Como ya es tradición, el concierto volvió a celebrarse coincidiendo con la festividad de Santiago Apóstol, convirtiéndose también en un homenaje a los peregrinos que recorren el Camino Mozárabe-Sanabrés hacia Compostela.
Antes del inicio del recital se celebró una eucaristía oficiada por el párroco Raúl Vega, en la que se recordó a quienes han elegido esta histórica ruta jacobea y al significado espiritual que conserva el monasterio para miles de caminantes que atraviesan cada año esta localidad zamorana.
Durante la celebración también hubo un recuerdo especialmente emotivo para Manuel del Río, coautor de la escultura en madera de cerezo de Santiago Peregrino que preside la entrada del Museo del Palacio de los Obispos de Astorga. Los asistentes destacaron su profunda vinculación con el monasterio, su compromiso con el Camino de Santiago y su aportación a la difusión del patrimonio jacobeo.
La representación de los peregrinos corrió este año a cargo de la argentina Silvia Nevi Cao, alojada estos días en el albergue de Santa Marta de Tera, quien simbolizó a todos los caminantes que celebraban la festividad de Santiago en pleno recorrido hacia Compostela. El concierto volvió a cerrar así una jornada en la que música, patrimonio, espiritualidad y Camino de Santiago se dieron la mano en uno de los enclaves románicos más emblemáticos de la provincia de Zamora.