El festival, que se celebra en el recinto de IFEZA, está alcanzando uno de sus momentos álgidos con una jornada que no ha sido “moco de pavo”. Todo lo contrario: los grupos que han pasado por los dos escenarios han arrasado, uno tras otro, sin dejar indiferente a nadie.
La organización ha sido impecable, el ambiente simplemente inmejorable, y los stands y zonas de descanso han estado literalmente a reventar de público desde primeras horas de la tarde. Así es el fenómeno Z! Live, un movimiento que ya es un hito cultural en Zamora y que cada año congrega a más adeptos, consolidando su posición como uno de los festivales de referencia del panorama nacional e internacional del metal.
Porque sí, Zamora no solo es románico, murallas o historia; también es metal, potencia y comunidad. Lo fue, lo es y lo seguirá siendo. La ciudad ha sabido abrazar su identidad como sede de este gran evento, que ya pone el foco en su próxima edición de 2026 mientras triunfa en esta décima edición.
Una jornada cargada de riffs y directos memorables
En el Silver Stage, la tarde arrancó con la fuerza épica de Salduie (16:15 a 17:00 h), seguidos por los contundentes Morphium, que hicieron temblar el escenario con su directo de 18:10 a 19:10 h. Pero el metal patrio llegó a su punto álgido con Angelus Apatrida, que ofrecieron un show impecable desde las 20:30 hasta las 21:30 h.
El plato fuerte de la noche llegó a las 23:00 h con la leyenda viva del heavy metal alemán: Accept, que ofrecieron un concierto inolvidable hasta las 00:40 h, desatando la locura entre los fans. El cierre del Silver Stage corrió a cargo de los incombustibles Lujuria, que pusieron el broche final a golpe de puro heavy clásico desde las 02:00 h hasta bien entrada la madrugada.
Copper Stage: fiesta pirata y magia folk
El Copper Stage tampoco se quedó atrás. Los murcianos Injector abrieron fuego a las 17:10 h, seguidos por la oscuridad brutal de Noctem a las 19:20 h. A las 21:40 h llegó uno de los momentos más esperados: Alestorm y su fiesta pirata-metalera, con una actuación que hizo saltar a todo el recinto. Finalmente, Saurom desplegó su magia y fantasía habitual en una actuación cargada de épica que se extendió desde las 00:50 hasta la 01:50 h.
Este viernes ha dejado claro que el Z! Live no es solo un festival, sino una experiencia colectiva, un lugar donde el metal une a miles de almas en torno a la música, la emoción y una ciudad que late con fuerza al ritmo de la guitarra más potente.
Zamora lo ha vuelto a hacer. Y aún queda sábado.