Hay tradiciones que no aparecen en los folletos turísticos, pero que se transmiten de padres a hijos. En Zamora, una de ellas es el turismo de saltos, ese impulso casi instintivo que lleva a cientos de vecinos —zamoranos, salmantinos y portugueses— a recorrer carreteras y miradores cuando los embalses desembalsan y el agua ruge.
Tras la tregua de la lluvia, la provincia ha vuelto a vivir una de esas jornadas donde el paisaje se convierte en espectáculo. El trasiego de vehículos y curiosos ha sido notable en distintos puntos de la raya y del interior provincial. Nadie quiere perderse ese sonido hipnótico del agua cayendo con fuerza sobre estructuras de hormigón que forman parte del ADN del territorio.
Ruta del agua: cinco saltos en menos de 120 kilómetros
En apenas una jornada de carretera se han podido encadenar varios escenarios de gran impacto visual:
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Ricobayo
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Villalcampo
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Castro
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Muelas del Pan
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Y en frontera: Miranda do Douro, Picote y Bemposta–Fermoselle
Una ruta circular que demuestra hasta qué punto Zamora vive pegada al agua. Miradores llenos, móviles grabando y conversaciones de carretera donde el comentario era siempre el mismo: “esto hay que verlo”. En la zona de los Valles, Carballeda, Sanabria el Agavanzal hacía lo propio como informamos en esta semana.
Provincia de ríos… y de energía
Zamora es una de las provincias españolas con mayor riqueza fluvial. El Duero y su red de afluentes han moldeado paisaje, economía y cultura durante décadas.
Las presas y saltos, construidos en otras épocas con planificación estratégica, siguen siendo infraestructuras clave para el sistema energético nacional. Obras pensadas para aprovechar el potencial hidráulico que aún hoy mantienen su vigencia.
Y aquí aparece la reflexión inevitable:
👉 La provincia ha aportado históricamente energía limpia al conjunto del país
👉 Pero el retorno territorial sigue siendo debate abierto en todos los ciclos políticos
Un potencial energético incuestionable que continúa figurando en la lista de asignaturas pendientes cuando se habla de equilibrio territorial.
Entre el riesgo y la oportunidad
Las crecidas nunca son solo paisaje.
También implican vigilancia, gestión y precaución.
Pero en paralelo, generan un fenómeno social que se repite año tras año:
familias recorriendo la provincia, visitantes acercándose a la raya y un turismo espontáneo que pone en valor patrimonio hidráulico, paisaje y memoria industrial.
Zamora y su vínculo con el agua
Saltos, presas y pantanos no son solo infraestructura.
Son historia, energía, identidad y, en días como estos, también atracción.
El estruendo del agua cayendo recuerda algo que aquí nunca se ha olvidado:
Zamora siempre ha sido territorio de potencia hidráulica, de recursos naturales y de oportunidades que aún siguen escribiéndose.
Y cuando el río habla… Zamora sale a escucharlo.