En la Biblioteca Pública de Zamora no se habló solo de medicina, sino de algo mucho más incómodo y necesario: el final de la vida. Allí se presentó el libro Vivir hasta el final, una obra que pone el foco en los cuidados paliativos y en la importancia de acompañar con dignidad cuando la enfermedad ya no tiene tratamiento curativo.
El mensaje de fondo es directo: cuando la medicina no puede curar, todavía puede aliviar, cuidar y sostener emocionalmente. Frente al miedo, el silencio o el exceso de intervenciones médicas sin beneficio real, el libro defiende evitar el ensañamiento terapéutico y apostar por una atención centrada en la persona.
Publicado por la SECPAL (Sociedad Española de Cuidados Paliativos) junto a la Fundación Dignia, el volumen se dirige a profesionales sanitarios, pacientes y familiares, pero también a cualquier lector que quiera entender qué ocurre en la etapa final de la vida sin mitos ni eufemismos.
La obra combina divulgación científica y enfoque humano, con un lenguaje accesible que busca desmontar ideas erróneas todavía muy extendidas sobre los cuidados paliativos, presentándolos no como renuncia, sino como calidad de vida hasta el último momento.
Entre sus autores figura el médico Daniel Ramos, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y referente en cuidados paliativos domiciliarios en Castilla y León, donde trabaja con pacientes en sus propios hogares a través del sistema sanitario público.
El libro incorpora también la mirada de la medicina gráfica con la doctora Mónica Lalanda, que tras su etapa en urgencias en España y Reino Unido ha convertido el dibujo en una herramienta de divulgación sanitaria, combinando rigor médico y comunicación visual.
Vivir hasta el final se presenta como una propuesta que cruza ciencia, ética y experiencia clínica para abrir un debate pendiente en la sociedad: cómo queremos ser cuidados cuando la vida se apaga.