Hablar de Panorama es hablar de palabras mayores.
Y Zamora volvió a comprobarlo este lunes en una Avenida de la Feria abarrotada que se rindió desde el primer minuto a una de las orquestas más espectaculares del panorama nacional. La formación gallega regresó a las Ferias y Fiestas de San Pedro para ofrecer más de tres horas de música, baile, luces, efectos especiales y un ritmo frenético que convirtió el corazón de la ciudad en una auténtica pista de baile al aire libre.
Lo de Panorama ya no es únicamente un concierto.
Es un fenómeno social. Un acontecimiento que reúne a familias enteras, peñas, grupos de amigos y curiosos que quieren comprobar por sí mismos por qué esta formación continúa siendo una de las grandes referencias del verano en España.
Y una vez más no defraudó.
Desde el primer tema hasta el último, el espectáculo mantuvo una intensidad difícil de igualar. Más de treinta bailarines y bailarinas sobre el escenario, cambios constantes de vestuario, una puesta en escena milimétricamente coordinada y una producción técnica de primer nivel fueron los ingredientes de una noche que volvió a dejar huella en San Pedro.
El calor seguía siendo protagonista en la ciudad, pero ni las elevadas temperaturas pudieron frenar las ganas de fiesta de miles de personas que llenaron la Avenida de la Feria y sus alrededores.
Durante más de tres horas Panorama realizó un recorrido musical por varias generaciones. Los éxitos actuales convivieron con los grandes himnos de los años 80 y 90, permitiendo que tanto jóvenes como mayores encontraran su momento favorito dentro de un repertorio tan amplio como explosivo. Paquito el chocolatero, las bachatas, las congas y las canciones que todos sabemos y tarareamos han estado presentes en las gargantas de los miles de zamoranos que hoy han asistido a este espectáculo sin igual.
No faltaron las referencias a artistas internacionales y nacionales que forman parte de la banda sonora de varias generaciones. Desde los ritmos urbanos más actuales hasta el tecnopop que marcó una época, pasando por grandes clásicos de la música latina y del pop español.
Bad Bunny apareció en una de las recreaciones más celebradas de la noche, mientras que temas de Ricky Martin y otros artistas hicieron saltar, cantar y bailar a una Plaza Mayor completamente entregada.
La sensación era la misma en cada rincón.
Nadie permanecía quieto.
Los más jóvenes ocupaban las primeras filas. Las peñas convertían la avenida en una fiesta permanente. Las familias disfrutaban juntas de una de las citas más esperadas de las fiestas. Y muchos vecinos seguían el espectáculo desde balcones, ventanas y terrazas cercanas, incorporándose inevitablemente a una celebración colectiva que acabó envolviendo todo el centro de la ciudad.
Porque Panorama tiene esa capacidad.
La de convertir una actuación en un evento.
La de lograr que una avenida se quede pequeña.
La de hacer que una noche cualquiera de verano parezca una gran final.
En esta ocasión, además, el espectáculo tuvo una ausencia obligada. No hubo fuegos artificiales ni efectos pirotécnicos de gran intensidad debido a las restricciones derivadas del elevado riesgo de incendios y las altas temperaturas que afectan estos días a la provincia.
Sin embargo, la ausencia de pólvora apenas se notó.
La iluminación, las pantallas, los efectos visuales y la energía desplegada por el equipo artístico fueron más que suficientes para mantener la espectacularidad habitual de Panorama.
Las Ferias y Fiestas de San Pedro sumaron así una de sus noches más multitudinarias y exitosas. Una de esas jornadas que los zamoranos apuntan cada año en el calendario porque saben que difícilmente decepcionan.
Y una vez más ocurrió lo mismo. Panorama llegó. Panorama actuó. Y Panorama volvió a demostrar por qué sigue siendo una de las orquestas más importantes y admiradas del país.
En Zamora, al menos por una noche, el verano tuvo banda sonora propia.