El reciente acuerdo de libre comercio alcanzado entre la Comisión Europea y Australia, tras ocho años de negociaciones, ha encendido las alarmas en el sector ganadero europeo, especialmente en España. Productores y organizaciones agrarias advierten de las consecuencias que podría acarrear este pacto para la viabilidad del vacuno en el continente.
Este acuerdo se suma al ya firmado entre la Unión Europea y Mercosur, que también contempla la entrada de carne de vacuno. La combinación de ambos tratados podría traducirse en un aumento significativo de las importaciones, con un impacto directo sobre la producción europea.
Desde el sector se insiste en que no existe un rechazo al libre comercio como concepto, pero sí a las condiciones en las que se está desarrollando. Los ganaderos denuncian la falta de reciprocidad normativa, al considerar injusto que los productos importados no estén sujetos a los mismos estándares exigidos dentro de la Unión Europea.
En el caso de Australia, los sistemas de producción difieren notablemente. Allí está permitido el uso de promotores hormonales del crecimiento y ciertos antibióticos con fines productivos, prácticas prohibidas en territorio europeo. Esta diferencia normativa implica, según el sector, una clara desventaja competitiva, ya que los productores europeos deben asumir mayores costes para cumplir con estrictas exigencias sanitarias, medioambientales y de bienestar animal.
A esta situación se suma un contexto poco favorable, marcado por una previsión de descenso en el consumo de carne de vacuno en Europa. Pese a ello, los ganaderos denuncian que el sector continúa utilizándose como moneda de cambio en acuerdos comerciales internacionales, lo que incrementa la presión sobre una actividad ya vulnerable.
Las consecuencias, advierten, pueden ser graves: pérdida de competitividad, cierre de explotaciones, falta de relevo generacional y un agravamiento de la despoblación en el medio rural. Todo ello pone en riesgo el futuro de miles de familias que dependen directamente de la ganadería.
Ante este escenario, el sector reclama a las instituciones europeas medidas urgentes que garanticen condiciones de competencia equitativas y una mayor protección del vacuno europeo. Consideran imprescindible que se deje de utilizar esta actividad como herramienta de negociación en acuerdos comerciales y se priorice su sostenibilidad a largo plazo.