El consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Carlos Suárez-Quiñones, compareció este 14 de enero en las Cortes de Castilla y León para presentar el balance anual de incendios forestales, una intervención que se produjo con dos meses de retraso respecto a las fechas habituales y a petición de la oposición. En su exposición, el consejero defendió la actuación del Ejecutivo autonómico ante uno de los veranos más devastadores que se recuerdan, especialmente en la provincia de León.
Suárez-Quiñones inició su comparecencia recordando las explicaciones ya ofrecidas por la Junta, incluida la del presidente Alfonso Fernández Mañueco el pasado 29 de agosto, y agradeció el trabajo de los efectivos de extinción. También expresó su solidaridad con los afectados por los incendios del verano, que dejaron miles de hectáreas arrasadas y cuatro víctimas mortales.
Durante su intervención, el consejero evitó detallar el balance de hectáreas quemadas por provincias y se limitó a ofrecer datos globales de Castilla y León. En total, en 2025 se registraron 1.216 incendios forestales que afectaron a 143.880 hectáreas, de las cuales 42.815 eran superficie arbolada. A estas cifras se suman 856 incendios no forestales, principalmente agrícolas, sin datos oficiales sobre la superficie afectada.
En referencia a León, el responsable autonómico señaló que los incendios estuvieron condicionados por una combinación de factores meteorológicos “extraordinariamente adversos”: la ola de calor más intensa registrada en agosto en España, largos periodos con riesgo extremo de incendio, humedades relativas mínimas del 5% al 20%, ausencia prolongada de precipitaciones, tormentas secas con alta incidencia de rayos, vientos de hasta 90 kilómetros por hora y fenómenos convectivos con pirocúmulos que dificultaron las labores aéreas de extinción.
Estas circunstancias, aseguró, fueron “especialmente duras” en la provincia leonesa, donde además se suma una elevada intencionalidad. Según los datos aportados, el 64% de los incendios registrados en León entre junio y octubre fueron provocados, frente al 31% del resto de la comunidad. En ese mismo periodo, la provincia concentró el 35,8% de todos los incendios intencionados de Castilla y León.
Otro de los factores clave fue la simultaneidad de fuegos. El 28 de agosto se llegó a contabilizar un pico de 24 incendios activos a la vez en León. Mientras que en junio y julio la media habitual es de tres incendios activos diarios, en agosto la cifra se elevó hasta 15 al día, y en septiembre se mantuvo en 11. Todo ello derivó, según el consejero, en “una situación claramente extrema”, con incendios de larga duración y gran complejidad.
De los 43 incendios de nivel 2 registrados en Castilla y León en 2025, 19 se produjeron en la provincia de León, cerca del 44% del total. Esta situación obligó a concentrar en el territorio leonés una parte muy significativa de los medios de extinción, con la intervención de hasta 92 medios aéreos, más de 1.500 profesionales y más de 500 medios terrestres.
En el apartado de recuperación, Suárez-Quiñones anunció la activación de un plan integral para reparar los daños personales, materiales, económicos y medioambientales, con un presupuesto inicial de 114 millones de euros, de los que 85,5 millones ya estarían comprometidos. Entre las actuaciones previstas se incluye la restauración del entorno de Las Médulas, Patrimonio Mundial, con una inversión de 3,62 millones de euros.
Finalmente, el consejero avanzó las líneas del plan de gestión antiincendios para el periodo 2026-2028, que contempla un operativo activo durante todo el año y una mayor gestión pública del servicio. Para 2026, la Junta prevé una dotación de 169,63 millones de euros, que incluye una subvención de 2,63 millones al Consejo Comarcal de El Bierzo para el mantenimiento de sus cinco cuadrillas forestales.