La Junta de Castilla y León ha culminado la primera fase de ampliación y modernización del Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Castilla y León (CCRBC), situado en Simancas, con una inversión de dos millones de euros destinada a mejorar las capacidades técnicas y logísticas de uno de los espacios de referencia en la preservación del patrimonio autonómico.
El consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Gonzalo Santonja, presentó este viernes unas actuaciones que han permitido incorporar 836 metros cuadrados nuevos al complejo mediante la construcción de un volumen anexo adaptado a las actuales exigencias de accesibilidad, funcionalidad y eficiencia energética.
El centro, creado en 1988 y dependiente de la Dirección General de Patrimonio Cultural, desarrolla trabajos de conservación y restauración sobre bienes muebles, patrimonio documental y fondos bibliográficos de Castilla y León. Durante la actual legislatura se han ejecutado 138 intervenciones especializadas en departamentos como pintura, escultura, textil, documento gráfico o materiales inorgánicos.
La actuación presentada forma parte de un proyecto más amplio dividido en tres fases. Tras esta primera ampliación, la Junta prevé acometer otras dos intervenciones: la construcción de nuevos anexos y la remodelación integral del edificio actual, concebido originalmente como residencia para investigadores vinculados al cercano Archivo General de Simancas.
Entre las principales mejoras destaca la creación de un nuevo acceso rodado para mercancías, pensado para optimizar la logística interna del centro y facilitar el traslado de piezas patrimoniales. Además, la reorganización de espacios busca mejorar las condiciones de trabajo en los talleres de restauración, incorporando mayor entrada de luz natural y reduciendo el consumo energético del inmueble.
La Junta también ha reforzado la apuesta tecnológica del CCRBC con la adquisición de nuevos equipos científicos destinados al análisis y conservación preventiva del patrimonio. Entre ellos figura un microscopio electrónico de barrido con detector de rayos X, capaz de analizar pigmentos y materiales orgánicos presentes en obras patrimoniales, así como un laboratorio móvil de diagnóstico y análisis, diseñado para trabajar directamente sobre bienes culturales muebles e inmuebles en cualquier punto del territorio.
Estas adquisiciones se enmarcan en el proyecto KHN RETECH, impulsado conjuntamente por la Junta de Castilla y León, la Xunta de Galicia y el Gobierno de Aragón, con el objetivo de avanzar hacia una gestión digital e inteligente del patrimonio cultural mediante tecnologías innovadoras y sistemas de conservación preventiva.
Durante la presentación, Santonja defendió el papel estratégico del centro como espacio de investigación e innovación patrimonial y subrayó que las nuevas instalaciones permitirán “adaptar el complejo a los estándares actuales y afrontar los retos futuros en materia de recuperación y preservación de bienes culturales”.