Los ingenieros industriales advierten de un efecto inesperado de las Zonas de Bajas Emisiones

Los ingenieros industriales piden evaluar el impacto real de las restricciones al tráfico para evitar que los problemas ambientales se desplacen a otras zonas urbanas.
Ingenieros Industriales ZBE
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Los ingenieros industriales han advertido de los posibles efectos no deseados que pueden generar las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) si su implantación no se basa en estudios técnicos y un seguimiento continuo. Entre las principales preocupaciones figura el riesgo de que la contaminación y el ruido se desplacen desde los centros urbanos hacia otros barrios de las ciudades.

Este fue uno de los asuntos analizados durante una reunión celebrada en la sede del Colegio de Ingenieros Industriales de Valladolid, en la que participaron representantes de los colegios profesionales de León y del colegio que agrupa a Valladolid, Salamanca, Segovia y Zamora. En representación de este último asistieron el presidente delegado, Diego Marqueta, y el director del colegio en Valladolid, Carlos Moreno.

Los profesionales mostraron su respaldo al objetivo de las ZBE como herramienta para mejorar la calidad ambiental y recuperar espacios urbanos de gran valor para la ciudadanía, especialmente los cascos históricos y las zonas con mayor actividad comercial. Sin embargo, consideran que estas medidas deben sustentarse en datos objetivos y en una planificación rigurosa.

Según explican, las restricciones al tráfico y la eliminación de plazas de aparcamiento pueden modificar los flujos de circulación, provocando que la contaminación atmosférica y el incremento del ruido se concentren en áreas que inicialmente no estaban afectadas, tanto dentro como fuera de las zonas de bajas emisiones.

Por este motivo, los ingenieros defienden que cualquier implantación de una ZBE debe ir precedida de un estudio multidisciplinar que analice la realidad de cada ciudad y de un sistema de evaluación posterior que permita comprobar si realmente se están alcanzando los objetivos previstos sin generar nuevos problemas en otros puntos del entorno urbano.

En este contexto apuesta por aprovechar las posibilidades que ofrecen las tecnologías de las Smart Cities y el Internet de las Cosas (IoT) para monitorizar en tiempo real la calidad del aire, los niveles de ruido y el comportamiento del tráfico. Asimismo, considera imprescindible actualizar los mapas de ruido y compararlos con los existentes antes de la implantación de las ZBE para medir su impacto real.

Los ingenieros industriales también plantean el uso de herramientas de simulación y análisis de datos para mejorar la gestión de la movilidad, planificar la red eléctrica necesaria para el crecimiento del vehículo eléctrico y desarrollar rutas logísticas más eficientes, con el objetivo de que las políticas de movilidad sostenible sean eficaces, viables y respondan a las necesidades reales de ciudades y del conjunto de Castilla y León.

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